A 734 días del repunte de la violencia en Sinaloa, ciudadanos salieron este domingo a las calles vestidos de blanco para exigir paz y justicia; familias, amigos y docentes participaron en una movilización que recorrió la avenida Álvaro Obregón hasta llegar a la Catedral.
La marcha comenzó alrededor de las 8:00 de la mañana; los asistentes avanzaron con globos y cartulinas mientras expresaban su preocupación por la inseguridad y por las consecuencias que ha dejado en la vida cotidiana de distintas comunidades del estado.
Familias recuerdan a las víctimas de la violencia
Durante la jornada también se pidió justicia por las personas que han perdido la vida durante este periodo; entre los casos recordados estuvo el de Juan Alejandro, un niño de un año y cuatro meses que murió en agosto tras un ataque armado.
Amigos y familiares acudieron para recordar a quienes ya no están y reclamar condiciones que permitan recuperar la tranquilidad; docentes también señalaron que algunos de sus alumnos han sido afectados por la violencia y que esta situación ha modificado la manera en que desarrollan sus actividades.
Al llegar a la Catedral se ofició una misa y se realizó una petición por la paz en Sinaloa y por las familias afectadas.
Miles de ciudadanos marcharon en #Culiacán para exigir paz y justicia tras 734 días de violencia que han marcado la vida cotidiana en Sinaloa.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) September 15, 2026
Familias, maestros y comerciantes exigieron justicia para las víctimas y un alto a la inseguridad. El enojo se reflejó al final con la… pic.twitter.com/SXVj5NTIAC
La protesta terminó con piñatas de políticos
Los manifestantes señalaron que, desde su perspectiva, la violencia no ha desaparecido, sino que se ha desplazado entre diferentes zonas del estado; por ello insistieron en que los 734 días de inseguridad representan un periodo que ha alterado la vida de numerosas familias.
Al finalizar la movilización, algunos ciudadanos quemaron piñatas con los rostros de distintos políticos; entre ellas apareció la del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.