A solo cinco días de la segunda vuelta presidencial de Brasil, el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ha escalado su estrategia de confrontación judicial para intentar frenar el avance inminente de la derecha. Tras sufrir un estrecho descalabro en la primera vuelta al obtener el 45% de los votos frente al 47% alcanzado por el senador Flávio Bolsonaro, el entorno de Lula abrió una embestida contra Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp), acusando a la gigante tecnológica de ejercer una "interferencia" deliberada en el proceso electoral. La maniobra busca la anulación formal de la candidatura, dejando al descubierto la táctica del régimen de recurrir a los tribunales el panorama parece cerrarse.
Para intentar sostener el reclamo, el oficialismo denunció supuestos fallos en la herramienta de inteligencia artificial de WhatsApp y la desactivación puntual de anuncios, calificándolo como un complot orquestado a favor de la derecha. En respuesta a las presiones del Tribunal Superior Electoral (TSE), que amenazó con multas de 200 mil dólares diarios, Meta confirmó que acató los requerimientos de la corte para garantizar la equidad publicitaria. No obstante, la compañía aclaró que las fallas tildadas de "sabotaje" por el oficialismo respondieron a incidentes técnicos generales y reiteró que los contenidos de ambos candidatos son tratados bajo los mismos criterios de neutralidad, eliminando incluso más de 700 publicaciones no identificadas creadas con inteligencia artificial.
¿Ganar en tribunales y no en las urnas?
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) October 20, 2026
Tras perder la primera vuelta, Lula da Silva busca anular la candidatura de Flavio Bolsonaro por una presunta “manipulación algorítmica” de Meta.
A días de la segunda vuelta, la batalla electoral en Brasil ahora también se juega en los… pic.twitter.com/YH0dTdAU5S
Del desgaste del "modelo socialista" al uso del aparato judicial para no perder el control
El acorralamiento de Lula da Silva responde al hartazgo social acumulado tras décadas de hegemonía del Partido de los Trabajadores (PT), la parálisis económica y los incesantes escándalos de corrupción que salpican tanto al propio mandatario como a su entorno familiar cercano. Frente a un electorado cansado de la retórica socialista, Flávio Bolsonaro logró consolidar el voto útil de la derecha sumando más de 5 millones de votos adicionales respecto a los comicios anteriores. Las matemáticas del balotaje favorecen a la oposición al concentrar el respaldo de las candidaturas eliminadas, lo que perfila la caída del último bastión importante de la izquierda en Sudamérica.
Incapaz de revertir las tendencias en las calles y con un discurso desgastado, el oficialismo busca en la mesa de los tribunales la victoria que perdió en las urnas. La exigencia de anular la candidatura del rival de derecha a través de acusaciones sin sustento probatorio contra plataformas de redes sociales confirma un patrón repetitivo en los gobiernos de izquierda de la región: la negativa a aceptar la alternancia democrática y la disposición a utilizar el aparato estatal e institucional con tal de perpetuarse en el poder.
