El periodismo en Tabasco enfrenta nuevamente un episodio de amedrentamiento e intimidación pública. El comunicador Audelino Macario denunció formalmente haber recibido amenazas directas por parte del ganadero Miguel Priego Hernández, tío del titular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca del estado, Guillermo Priego León. El conato de agresión ocurrió luego de que el reportero hiciera pública la denuncia de trabajadores de dicha dependencia, quienes expusieron supuestas represalias en contra de los empleados que se negaron a acudir a un mitin político celebrado recientemente en Villahermosa.
De acuerdo con la carta abierta difundida por Macario, lejos de presentar elementos para controvertir o desmentir la información publicada, Miguel Priego Hernández reaccionó con insultos y lanzó una advertencia expresa: "Te he de encontrar algún día en la calle… y me lo vas a repetir. Quedas advertido". Ante la gravedad de la descalificación, el comunicador anunció que acudirá ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Fiscalía General de la República (FGR) para interponer las denuncias correspondientes y solicitar la asignación de medidas de protección inmediatas, pues una intimidación de esta naturaleza no puede reducirse a un exabrupto de redes ni normalizarse en un entorno de alto riesgo.
Me amenaza ganadero tabasqueño por criticar a su sobrino, que es secretario de Ganadería y Pesca del gobierno de #Tabasco.
— Audelino Macario (@audelinomacario) September 28, 2026
Con esta reacción y con el silencio que ha guardado el @Gobdetabasco, pareciera que quieren que quienes ejercemos el periodismo pidamos permiso al gobierno,… pic.twitter.com/n4x7Ja2xve
"No pediremos permiso para informar": El silencio del gobierno de Tabasco
La agresión pone en evidencia una peligrosa atmósfera de intolerancia frente al trabajo periodístico independiente en la entidad. Audelino Macario enfatizó que el silencio guardado por el Gobierno de Tabasco, al mando de Javier Mier, ante los amagatorios de familiares y aliados de los funcionarios públicos transmite un mensaje de complicidad, donde parece pretenderse que quienes ejercen el periodismo deban pedir autorización previa al poder para decidir qué se publica y qué no.
El comunicador remarcó que someterse a ese tipo de presiones implicaría dejar la profesión para convertirse en simples voceros del régimen. Ante el constante hostigamiento institucional hacia las voces críticas, la labor de investigar y documentar temas incómodos se ha transformado en un ejercicio altamente peligroso en el estado y el país; sin embargo, reafirmó su compromiso de mantener la cobertura ciudadana al señalar que lo verdaderamente riesgoso para la sociedad sería optar por el silencio.
