En 1975, Óscar Chávez popularizó “La Casita”, una sátira musical sobre la opulencia de la clase política. Décadas después, el lema “Primero los pobres” choca con las residencias y camionetas de lujo de la 4T. Mientras millones carecen de vivienda digna, figuras del oficialismo acumulan propiedades millonarias justificadas bajo discursos que relativizan la austeridad.
El senador Gerardo Fernández Noroña fue cuestionado por una finca en Tepoztlán de 12 millones de pesos y vehículos de lujo, respondiendo que no tiene obligación personal de ser austero. En tanto, la gobernadora Rocío Nahle habita una residencia de 40 millones de pesos en Veracruz, afirmando rentarla por 35 mil pesos a una pariente de su esposo