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¿Qué acordaron EU e Irán para alcanzar la paz y qué podría romper el alto al fuego?

Estados Unidos e Irán alcanzaron un principio de acuerdo para poner fin a los ataques en Medio Oriente. El documento se firmará este viernes en Suiza.

EU e Irán firmarán esta semana un acuerdo de paz
|Reuters

Los gobiernos de Estados Unidos e Irán, con Pakistán como mediador de paz entre ambos, alcanzaron un documento de entendimiento previo para decretar el alto inmediato y permanente de todas las operaciones militares en Oriente Medio, incluyendo la guerra y los ataques de Israel en Líbano.

El pacto, cuyo texto definitivo se firmará de manera formal en Suiza este viernes 19 de junio de 2026, busca estabilizar la economía y los mercados internacionales levantando el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes y la reapertura al comercio del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el anuncio deja los temas más delicados y que siguen causando desacuerdos entre ambos países para una fase posterior de negociación de 60 días, abriendo un escenario de fragilidad donde las tensiones respecto a las bombas nucleares y la postura de los aliados de la región podrían colapsar la tregua en menos tiempo del que tomó firmar la paz.

¿Qué dice el acuerdo de paz?

El documento pone como prioridad normalizar a la brevedad el flujo comercial y que reduzca la presencia armada, estos son los siguientes compromisos:

  • Tránsito marítimo libre de aranceles: Washington aseguró que el Estrecho de Ormuz operará libre de tarifas de paso de manera permanente. El flujo comercial será coordinado por Irán en cooperación con el Sultanato de Omán.
  • Congelación del programa nuclear iraní: Teherán se compromete a no desarrollar ni adquirir armamento nuclear, manteniendo sus niveles actuales de enriquecimiento de uranio y frenando la expansión de sus plantas de desarrollo científico mientras duren las conversaciones complementarias.
  • Alivio financiero y reconstrucción: El gobierno estadounidense acordó no emitir nuevas sanciones económicas durante el periodo de transición, otorgar exenciones a la comercialización de petróleo iraní y coordinar, junto a socios regionales, un plan de reconstrucción económica para Irán en un plazo de dos meses. Asimismo, se prevé la liberación gradual de 25,000 millones de dólares en activos iraníes congelados en el exterior.

¿Qué podría romper la tregua?

A pesar del optimismo manifestado por el presidente Donald Trump desde la Casa Blanca y por los líderes del G7 en Europa, existen tres frentes críticos que amenazan con descarrilar el proceso antes de la firma definitiva:

  • La disputa por el cobro de tarifas en el Estrecho de Ormuz: La primera contradicción pública surgió desde los medios de comunicación vinculados a la Guardia Revolucionaria de Irán (como la agencia Fars). Mientras Trump insiste en que el corredor marítimo será "permanentemente gratuito", los despachos de Teherán afirman que la suspensión de peajes es una concesión temporal válida únicamente por los 60 días de la negociación técnica. Las agencias iraníes señalan que el régimen mantiene su intención de obtener beneficios monetarios del transporte de carga internacional en tiempos de paz, una postura que la Casa Blanca ya advirtió que no tolerará.
  • Que Israel rechace el acuerdo y conserve tropas en Líbano: El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, aclaró de manera tajante que las fuerzas militares israelíes no se retirarán de las zonas de seguridad que han capturado en el sur de Líbano, Siria y la Franja de Gaza. Esta posición choca directamente con la exigencia del ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, quien condicionó la viabilidad del memorando a la suspensión absoluta de los ataques israelíes sobre territorio libanés. Las fricciones en este punto escalaron luego de que un bombardeo israelí sobre Beirut horas antes del anuncio generara el descontento público de la administración estadounidense con el primer ministro Benjamin Netanyahu.
  • La validación del uranio enriquecido y el filtro del Congreso: La letra chica del desarme nuclear sigue sin resolverse. Irán exige mantener el derecho a diluir sus reservas de uranio altamente enriquecido dentro de sus propias fronteras, mientras que la parte estadounidense exige un sistema de inspecciones instantáneas sin precedentes y el eventual traslado del material. Además, figuras clave del legislativo estadounidense, como el senador Lindsey Graham, recordaron que cualquier tratado definitivo sobre el programa atómico iraní deberá someterse a la revisión y aprobación obligatoria del Congreso, lo que añade un filtro político interno que podría bloquear las concesiones financieras prometidas a Teherán.

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