Hace un año, Benbo todavía se preparaba para el día en que su trabajo dejara de ser un ejercicio y se convirtiera en una oportunidad para salvar una vida; en 2026 llegó el momento, el perro labrador oscuro, inquieto, inteligente y juguetón que conocimos durante sus entrenamientos cruzó las fronteras de México y llegó a Colombia para enfrentarse a un escenario real de emergencia.
Hace un año, Benbo se preparaba para el día que todavía no llegaba
Cuando conocimos a Benbo, su historia todavía estaba vinculada al entrenamiento; su guía, Sergio, conocido como Apolo, trabajaba con él para desarrollar las capacidades que un perro de rescate necesita cuando se enfrenta a una emergencia.
No bastaba con aprender a buscar, había que prepararlo para trasladarse, permanecer tranquilo durante un viaje, adaptarse a un campamento y entrar a una zona de desastre sin perder el objetivo.
Un año después, Apolo observa un cambio en su compañero.
"Ya está más gordillo, más embarnecido, no es gordo, es embarnecido", explica entre risas.
Es un perro más maduro, estable y sociable. Puede acercarse a las personas, recibir caricias y comportarse como cualquier perro que disfruta la atención; sin embargo, cuando llega el momento de trabajar, su actitud cambia.
"Es un perro sociable al 100%, pero aparte cuando es trabajo, es trabajo", cuenta su guía.
El verdadero examen llegó fuera de México
Para Sergio, la preparación de un perro rescatista no puede quedarse en escenarios diseñados para practicar, un perro necesita conocer las condiciones que acompañan una emergencia: el traslado, los cambios de entorno, la instalación de un puesto de mando y la entrada a una zona de búsqueda.
El objetivo es que llegue tranquilo, sin el estrés de un viaje complicado y con la capacidad de concentrarse en la tarea que tiene por delante.
"Cuando entra a la zona cero, que entre a trabajar, que no entre despistado, que no entre con ganas de hacer otra cosa más que buscar", explica.
Benbo ya había participado en otros escenarios en México, pero entonces apareció la posibilidad de trabajar en una emergencia internacional.
Colombia: cuando la preparación se convierte en búsqueda
En Colombia, Benbo participó en labores de búsqueda y localizó personas con vida; también realizó marcaciones adicionales, de acuerdo con lo relatado por su guía durante la entrevista con Azteca Noticias.
Sergio recuerda especialmente el momento en que Benbo fue enviado para confirmar la marcación de otro perro.
Ahí, en medio de un escenario de emergencia, estaba una de las pruebas más importantes de todo el trabajo previo: que Bembo se mantuviera concentrado, que no se distrajera y que trabajara dentro del cuadrante que le correspondía.
"El perro enfocado en lo que él estaba haciendo, en su cuadrante en el que él tenía que estar trabajando, y marcando cuando tenía que marcar y en el lugar que tenía que marcar", explica.
Benbo y Sergio: una confianza que se construyó con el tiempo
Hace un año, Apolo ya hablaba de la confianza que tenía en Benbo. Ahora, después de su participación en Colombia, esa relación adquiere una nueva dimensión.
El guía explica que ambos se conocen y que ese vínculo le permite confiar en las decisiones de su compañero durante una búsqueda.
«La confianza que yo le deposito cuando trabajamos, no le dudo al que él me marque a su trabajo», señala.
Para Sergio, cuestionar constantemente el trabajo de Benbo también significaría poner en duda la preparación que él mismo ha desarrollado como guía.
Por eso, la confianza no aparece únicamente cuando el perro entra a una zona de emergencia. Es el resultado de un proceso que comenzó mucho antes de que ambos viajaran fuera de México.
Benbo fue elegido por sus características para ser un perro de rescate, pero su preparación ha requerido tiempo, constancia y trabajo compartido.
El perro que busca entre escombros también disfruta jugar
Hay una imagen de Benbo que podría parecer alejada de la que se tiene de un perro rescatista en acción, cuando no está trabajando, le gusta que lo acaricien. Se deja querer, disfruta que le hablen bonito y puede comportarse como un perro juguetón y cercano.
Sergio lo describe como «un pan de Dios».
Pero hay algo más en su personalidad: para Benbo, buscar también es un juego.
Cuando su guía quiere jugar a las escondidas y le pide encontrar a alguien, el perro lo hace con entusiasmo. Esa dinámica forma parte de su esencia y también de la manera en que se prepara para su trabajo.
La búsqueda no deja de ser una actividad que disfruta, aunque el escenario pueda cambiar por completo.
Hoy, después de haber trabajado en Colombia, ese día ya forma parte de su historia.
Sin embargo, cuando termina el trabajo, Benbo sigue siendo Benbo: un labrador oscuro, inquieto, inteligente y juguetón, que disfruta las caricias y que encuentra en el juego una parte de su propia naturaleza.
La diferencia es que ahora, cuando llega el momento de buscar, hay una experiencia más que respalda el vínculo con su guía y mientras ambos continúen preparándose, la siguiente emergencia será otra oportunidad para hacer aquello para lo que llevan años trabajando: buscar, encontrar y ayudar a salvar vidas.
