Con más de 25 años de experiencia en el servicio público, Lydia Antonio de la Garza asumirá la representación diplomática de México en Perú, un país con el que la relación bilateral busca recuperar su ritmo después de meses de tensiones políticas.
Su nombramiento fue ratificado por unanimidad en el Senado de la República, con 101 votos a favor; la nueva embajadora cuenta con experiencia en política exterior, comercio internacional, asuntos consulares y derechos humanos, áreas que formarán parte de su labor al frente de la representación mexicana.
¿Quién es Lydia Antonio de la Garza y qué estudió?
Lydia Antonio de la Garza es integrante del Servicio Exterior Mexicano (SEM), institución encargada de la representación diplomática y consular de México en el extranjero.
Estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y cursó una maestría en Estudios Diplomáticos en el Instituto Matías Romero, centro de formación de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Agradezco a la Presidenta @Claudiashein la confianza depositada al nombrarme Embajadora de México ante la República del Perú. Asimismo expreso mi gratitud y compromiso al Canciller @r_velascoa por su apoyo y al Senado de la República por su ratificación de este honroso encargo.
— Lydia Antonio de la Garza (@lydiaantoniodlg) October 13, 2026
A lo largo de más de dos décadas de trayectoria profesional, ha ocupado distintos cargos en la Cancillería y en la Secretaría de Economía, con responsabilidades relacionadas tanto con la política exterior como con la protección de los intereses mexicanos fuera del país.
Durante su paso por la Secretaría de Economía, Antonio de la Garza estuvo a cargo de supervisar la operación de tratados comerciales con más de 50 países, más tarde participó en las negociaciones y en la puesta en marcha inicial del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El reto de la embajadora con Perú; la ruptura de relaciones
La ruptura se produjo en noviembre de 2025, cuando el Gobierno peruano decidió cortar las relaciones diplomáticas con México después de que se concedió asilo a Betssy Chávez, quien fue primera ministra durante la administración del expresidente Pedro Castillo.
Chávez permaneció en la residencia de la Embajada de México en Lima mientras esperaba un salvoconducto para salir de Perú. La decisión mexicana provocó objeciones de las autoridades peruanas, que consideraron que el asilo constituía una injerencia en sus asuntos internos.
