Después de colocar la ofrenda de Día de Muertos, es común que surja la pregunta: ¿me puedo comer lo de la ofrenda? El pan, la fruta, los dulces y otros platillos pueden despertar el antojo de más de uno, pero antes de consumirlos es importante tomar en cuenta varios puntos; aquí te contamos cuáles son.
¿Qué es lo que me puedo comer de la ofrenda?
Después de las celebraciones de Día de Muertos, es común que queden alimentos en la ofrenda y que más de uno quiera aprovecharlos. Sin embargo, no todo lo que se coloca en el altar es seguro para consumir, pues es tiempo de exposición y las condiciones en las que se conservaron pueden favorecer la contaminación y el desarrollo de microorganismos.
Por ello, antes de darle una mordida al pan de muerto, probar los guisados o tomar alguna bebida, es importante revisar qué alimentos se mantuvieron protegidos y cuáles estuvieron expuestos durante varias horas o días.
¿Qué alimentos de la ofrenda sí puedes comer?
Algunos productos pueden conservarse en condiciones adecuadas si permanecieron cerrados o protegidos de la contaminación. Entre ellos se encuentran:
- Alimentos empaquetados: pueden consumirse si su empaque permanece intacto y en buenas condiciones.
- Bebidas cerradas: aquellas que no fueron abiertas y se conservaron en su envase original.
- Frutas con cáscara: siempre que se encuentren en buenas condiciones y sin señales de que estén echadas a perder.
- Pan protegido: si estuvo cubierto o dentro de un empaque que evitó su exposición directa al ambiente.
Estas condiciones ayudan a reducir el riesgo de contaminación, aunque también es importante revisar la fecha de caducidad y el estado de cada producto que se colocó en la ofrenda.
¿Qué alimentos debes evitar de la ofrenda?
Por otro lado, hay productos que es mejor no consumir, especialmente si permanecieron destapados o expuestos durante mucho tiempo. Entre los alimentos que debes evitar están:
- Guisados a temperatura ambiente: pueden favorecer el desarrollo de microorganismos que causan enfermedades.
- Alimentos destapados: que estuvieron expuestos al polvo, insectos y otros agentes contaminantes.
- Bebidas fuera de su envase original: no se puede garantizar que se hayan mantenido protegidas.
- Dulces destapados durante mucho tiempo: pueden contaminarse aunque su apariencia no muestre cambios.
Recuerda no confiar únicamente en la apariencia de los alimentos. Que un producto conserve su color, olor o textura habitual no significa que esté libre de microorganismos que pueden provocar una enfermedad.
