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Siria retoma el control de las bases militares del Mediterráneo que utilizaba Rusia

Siria tomó el control de las bases de Tartus y Hmeimem, cerrando la etapa de Rusia como potencia militar en el Mediterráneo.

Bases militares en el mediterráneo
|Reuters

El gobierno de Siria logró un acuerdo estratégico con Rusia sobre el futuro de dos instalaciones clave en la costa del Mediterráneo: la base aérea de Hmeimem y la base naval de Tartus. Con esta negociación, las autoridades sirias asumen la gestión civil de ambos espacios y eliminan su uso como puntos de despliegue militar para las fuerzas armadas de Rusia, lo que significa un gran cambio en la geopolítica de Medio Oriente.

Durante más de una década, estas instalaciones funcionaron como el principal centro de operaciones rusas en el Mediterráneo Oriental para respaldar al régimen de Bashar al-Ásad. Sin embargo, tras la salida del antiguo mandatario, el nuevo gobierno encabezado por el presidente interino Ahmad al-Sharaa reestructuró la presencia extranjera en el país, transformando las antiguas bases militares en centros conjuntos de capacitación y entrenamiento técnico.

La nueva relación de Siria con Rusia

Antes de acordar este giro, Siria y Rusia mantuvieron conversaciones diplomáticas durante más de un año. Ahmad al-Sharaa viajó en dos ocasiones a la Federación de Rusia para reunirse directamente con el presidente Vladimir Putin, buscando definir el estatus de las tropas rusas sin romper lazos comerciales ni diplomáticos.

Aunque Rusia otorgó asilo político a Bashar al-Ásad tras su salida del poder y retiró progresivamente a la mayoría de sus soldados de suelo sirio, el gobierno de al-Sharaa optó por mantener un diálogo pragmático con la administración de Putin. La toma del control del muelle comercial de Tartus y de la pista de Hmeimem permite a la administración siria recuperar la soberanía de sus recursos portuarios y aéreos sin generar un conflicto con su antiguo aliado.

Siria tiene más apertura hacia Occidente y menos aislamiento

La recuperación de las bases costeras coincide con un proceso de apertura diplomática de Siria hacia las potencias de Occidente. Tras la salida del régimen anterior, el gobierno de Estados Unidos levantó gran parte de las sanciones económicas que afectaban al país, facilitando el comercio internacional y la llegada de inversiones para la reconstrucción.

A la par, la relación con los países de la Unión Europea y el mundo árabe ha tomado un nuevo impulso. En julio pasado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizó una visita oficial a Damasco donde se acordó el nombramiento mutuo de embajadores tras 14 años de ruptura diplomática, consolidando la reincorporación de Siria a la comunidad internacional.

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