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Donald Trump podría ir a la cárcel si los demócratas ganan en noviembre

Dirigentes demócratas discuten el uso de audiencias y solicitudes de documentos para obtener registros de entidades vinculadas al círculo político de Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría ir a la cárcel si los demócratas ganan en noviembre
El juicio político sigue sobre la mesa | AN

Antes de empezar, conviene recordar un hecho que Washington nunca olvida: Donald Trump es el único presidente estadounidense sometido a dos juicios políticos durante su primer mandato. Ese récord, que parecía insuperable, podría convertirse en apenas un prólogo.

En esta ciudad ya se habla sin rodeos de que muchas de las maniobras del presidente para enriquecerse sin límite durante los primeros dos años de su segundo periodo serán el corazón de las investigaciones demócratas si, como anticipan analistas y estrategas, los republicanos pierden el control del Congreso en noviembre.

Y aquí es donde la historia empieza a morder.

Los demócratas de la Cámara, oliendo la posibilidad real de recuperar el poder, están diseñando una maquinaria de investigación que apunta directamente al ecosistema empresarial y financiero que rodea a Trump.

Quieren saber cuántas leyes, normas y límites presidenciales han sido violados por él y por sus hijos.

Y no son pocas las sospechas: desde presiones a gobiernos extranjeros para quedar bien con el presidente, hasta el crecimiento explosivo —y sospechosamente conveniente— de su fortuna personal, que habría aumentado en más de 2 mil millones de dólares en solo 18 meses.

La estrategia demócrata no es improvisada. No planean destituirlo de inmediato. Prefieren algo más lento, más calculado, más doloroso: rostizarlo a fuego bajo, exponerlo públicamente, desgastarlo políticamente y, si las pruebas lo permiten, empujarlo hacia un escenario que ningún presidente quiere imaginar: años de prisión.

Dirigentes demócratas y asesores de comités clave ya discuten el uso de audiencias, citaciones y solicitudes de documentos para obtener registros de entidades vinculadas al círculo político y empresarial de Trump.

La apuesta es clara: investigar a las empresas y actores financieros externos es más eficaz que chocar de frente con una Casa Blanca que se resistirá con uñas y dientes.

Incluso Mike Johnson, el actual presidente de la Cámara, está aterrorizado. Sabe que un juicio político contra Trump no es una fantasía: es una posibilidad concreta.

El senador Ted Cruz ya advirtió que, si los demócratas recuperan el Congreso, someterán a Trump a juicio político “una y otra vez”. Y, fiel a su estilo, lo atribuye a un supuesto odio liberal hacia el presidente, para luego usar ese argumento como combustible electoral republicano.

Pero Washington no se traga tan fácil ese cuento. Aquí el temor es otro: que Trump intente desconocer los resultados electorales, acusar fraude en los 435 distritos del país y convertir la elección en un caos político y legal.

Trump, la víctima profesional

Este enfoque demócrata refleja una lección aprendida: un juicio político puede consumir al Congreso y permitir que Trump se presente como víctima de una persecución partidista. Pero esta vez los demócratas no quieren repetir errores. Hablan de un proceso tan intenso y tan meticuloso que no tendría paralelo en la historia política de Estados Unidos.

Si recuperan la Cámara —algo que encuestas y analistas consideran posible— obtendrán el poder de emitir citaciones, exigir testimonios, celebrar audiencias públicas e iniciar procedimientos por desacato. En otras palabras, convertir varios comités en tribunales políticos contra Trump.

Y ya tienen testigos

Los demócratas anticipan que la Casa Blanca ignorará solicitudes dirigidas al poder ejecutivo, por lo que las empresas contratistas y financieras que trabajan con la administración se convertirán en una vía crucial para obtener información.

Hasta hoy, nombres como Apple, Alphabet, Palantir, Blackstone, BlackRock y empresas de Elon Musk como Tesla han surgido en conversaciones internas debido a sus contratos, exposición regulatoria o vínculos con la administración. Ninguna ha querido hablar públicamente.

Washington huele sangre

Se espera que los demócratas examinen contratos del Departamento de Seguridad Nacional, el financiamiento del salón de baile que Trump quiere construir en la Casa Blanca, donantes corporativos, el regalo del avión presidencial del emirato de Qatar y cientos de supuestos acuerdos de soborno. También investigarán acciones legales de Trump contra organizaciones de noticias, demandas que él sabía que estaban inclinadas a su favor por el simple hecho de ser presidente.

@aztecanoticias El presidente Donald Trump abrió otra polémica al ordenar la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile de 300 millones de dólares. A pesar de prometer no modificar la estructura, el proyecto avanza sin aprobación del Congreso, generando críticas por el gasto en plena crisis económica y denuncias de corrupción con donaciones millonarias de empresas que hacen negocios con el gobierno. Armando Guzmán desde Washington con el reporte para #Hechos con Javier Alatorre #AztecaNoticias #News #Noticias #viraltiktok #Tendencia #EU #casablanca #Trump ♬ sonido original - Azteca Noticias

Además, planean revisar vehículos financieros vinculados a Trump, como 1789 Capital, donde Donald Trump Jr. es socio y donde fondos soberanos extranjeros habrían invertido en entidades relacionadas con la familia Trump. Otra vez, silencio total ante las solicitudes de información.

Las cartas ya están saliendo. Los demócratas están pidiendo documentación a empresas, contratistas y organizaciones vinculadas a posibles investigaciones. Es el primer paso para emitir citaciones oficiales si recuperan el control de la Cámara.

Entre los destinatarios están Paramount Skydance, Warner Bros. –Discovery, YouTube, Alphabet, la operadora de prisiones GEO Group, la firma de seguridad Salus Worldwide Solutions, y las comercializadoras de materias primas Vitol y Trafigura, por la venta de petróleo venezolano realizada por la administración.

Alphabet y Trafigura ya respondieron para decir que no comentarán. Las demás guardan silencio.

Pero ese silencio solo es útil mientras los demócratas sean minoría. Si ganan, la historia cambia: ignorar citaciones del Congreso ya no será una opción.

El juicio político no sería el final, sino el principio

Los demócratas que participan en la planificación sostienen que el juicio político sigue sobre la mesa, pero solo si las investigaciones revelan pruebas contundentes. Y aquí está el punto clave: muchos demócratas no quieren un tercer juicio político que termine en absolución del Senado. No quieren otro espectáculo inútil.

Quieren un proceso que deje a Trump no con una etiqueta de inocencia, sino con un sello de culpabilidad que lo acerque a la cárcel.

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