Un nuevo caso de posible corrupción e impunidad causa indignación en el Estado de México. Ximena Rodríguez, una joven de 20 años, denunció que tras sobrevivir a un brutal ataque a manos de su exnovio, Jorge Alonso Hernández Martínez, el juez de control Rafael López López reclasificó la acusación de tentativa de feminicidio al delito menor de lesiones, imponiéndole únicamente una multa económica y dejándolo en libertad.
Durante una relación de dos años, la víctima sufrió violencia física continua. En una ocasión fue arrojada desde un vehículo en movimiento y, posteriormente, tras intentar terminar la relación en un lugar público, el agresor intentó romperle el tobillo con la portezuela del automóvil para luego estrangularla hasta dejarla inconsciente. Salvó la vida gracias a la intervención de una testigo.
Pese a la gravedad del estrangulamiento y la aceptación del ataque por parte de la defensa del agresor, el juez del Poder Judicial del Estado de México argumentó que los hechos respondieron a una “discusión de pareja por celos al intentar quitarle el celular”, minimizando la tentativa de feminicidio.
El juzgador únicamente fijó una garantía económica de 50 mil pesos para que el imputado de 22 años siga su proceso en libertad sin haber pisado la cárcel. Tras la resolución, Ximena investigó y descubrió que el juez Rafael López es presuntamente el padrino de bautizo del agresor, confirmando las amenazas que el sujeto le hacía durante el noviazgo sobre estar protegido por las autoridades.
Actualmente, la resolución se encuentra bajo proceso de apelación, mientras la víctima exige justicia y protección ante el temor fundado por su vida y la parcialidad mostrada por el Poder Judicial mexiquense.