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Ni negro ni blanco: Los dos colores inesperados que solo eligen las personas con alta autoestima

Existen dos colores que se posicionan como los favoritos por quienes proyectan una autoestima sólida. Estas son las tonalidades que transmiten cómo una persona se percibe a sí misma y cómo desea ser vista por los demás.

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Durante años, el negro y el blanco han dominado el armario como sinónimos de elegancia y seguridad en uno mismo. Sin embargo, las tendencias actuales apuntan hacia una nueva dirección: el uso de colores más expresivos como reflejo de la personalidad y una alta autoestima.

En este contexto, el azul y el rojo emergen como los colores preferidos de quienes proyectan una autoestima sólida. Lejos de ser elecciones impulsivas, estos tonos transmiten mensajes claros sobre cómo una persona se percibe a sí misma y cómo desea ser vista por los demás.

¿Por qué el azul y el rojo reflejan una alta autoestima?

El azul es un color asociado con la calma, la estabilidad y la confianza. Según estudios en psicología del color, quienes lo eligen suelen transmitir equilibrio emocional y seguridad en sus decisiones. Es un tono que no necesita imponerse para destacar, lo que refleja una autoestima tranquila pero firme.

Por otro lado, el rojo representa energía, determinación y poder. Es un color que capta la atención de inmediato y que, según la experta Leatrice Eiseman, directora ejecutiva del Pantone Color Institute, "está vinculado con la acción, la pasión y la autoconfianza". Elegirlo implica asumir protagonismo sin temor, una característica común en personas con alta autoestima.

Ambos colores, aunque opuestos en intensidad, coinciden en algo clave: comunican seguridad interna y una relación positiva con la propia imagen.

¿Cómo usar azul y rojo para potenciar tu imagen personal y autoestima?

Incorporar estos colores en el vestuario no implica abandonar los básicos, sino complementarlos estratégicamente. El azul en sus diferentes tonalidades funciona bien en looks profesionales o cotidianos, aportando sofisticación sin esfuerzo. Es ideal para quienes buscan proyectar confianza de manera sutil.

Por su parte, el rojo puede utilizarse como punto focal: en prendas clave, accesorios o incluso maquillaje. Su impacto visual ayuda a reforzar la presencia y a transmitir determinación. "Vestirse con colores que nos representan puede influir directamente en cómo nos sentimos y actuamos", señala la psicóloga Jennifer Baumgartner, autora especializada en comportamiento y vestimenta.

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