Se le llama piel de fresa a los puntitos oscuros o rojizos que aparecen en las piernas, brazos, glúteos e incluso en los muslos. El nombre se le otorga porque recuerda a las pequeñas semillas de fresa.
Cabe destacar que en la mayoría de los casos no presenta un problema grave, pero si presenta un problema estético a la hora de mostrar la piel. Es por esto que el cuidado es sumamente importante.
¿Cómo tratar la piel de fresa?
Primero es importante destacar que la piel de fresa se puede relacionar con los poros obstruidos, así como el vello enquistado. Otra causa puede ser por la irritación del afeitado, la sequedad o la foliculitis.
Esto puede también confundirse con la queratosis pilaris que se da cuando la queratina y las células muertas taponan los folículos y forman pequeños granitos que son rugosos.
Ten en cuenta que los principales desencadenantes de la piel de fresa son las cuchillas desgastadas, la depilación agresiva, la ropa ajustada y la falta de hidratación. Es por esto que el cuidado es primordial.
Los cuidados son fáciles ya que debes hacer una ducha templada, aplicar un limpiador suave y también un hidratante corporal diario. La hidratación es importante porque la resequedad empeora el estado de tu piel. La exfoliación química suave también puede ayudar.
Haciendo hincapié en la hidratación, tienes que optar por ingredientes como el ácido láctico, el ácido salicílico, la urea o los alfahidroxiácidos que favorecen la eliminación de células muertas y suavizan la textura de la piel.
Ten en cuenta que antes de afeitarte debes humedecer bien la piel y utilizar gel o crema de afeitado. Debes usar una cuchilla limpia, evita pasarla demasiadas veces por la misma zona y aplica hidratante al terminar.
