En los últimos días Kevyn Contreras Bicolor ha expresado que se siente muy desanimado, en especial porque tuvo que realizar las labores de Peón una vez más y extraña comer bien. Por eso la Bebeshita lo ayudó a que rompiera las reglas.
De acuerdos con los lineamientos de La Granja VIP, los Peones tienen restringidos sus alimentos, únicamente, pueden comer los huevos que recolectan del gallinero, arroz, frijoles y sardinas. Pero para el comediante resulta muy difícil seguir esas indicaciones.
Esta tarde se mostró muy triste porque, dijo, se está desperdiciando comida y a él le gustaría poder alimentarse mejor. Por ello fue con la Bebeshita y le explicó cómo se sentía.
La influencer, con quien tiene un romance, le dijo que lo ayudaría y buscar la manera de que pudiera comer un plato de caldo de pollo sin que los demás se dieran cuenta.
Bebeshita se acercó a la cocina y sirvió un plato. Pablo Montero se encontraba allí y le preguntó si era para ella, la influencer afirmó que sí, que se había quedado con hambre, cuando en realidad tenía la intención de dárselo a Bicolor.
Los Granjeros decidieron que el lugar más discreto para que el comediante pudiera comer sin que nadie se diera cuenta era en su armario. Por eso, la Bebeshita, dejó ahí el plato.
Con lo que no contaba ninguno de los dos es que Tlacoyo, el perrito de La Granja, todo el tiempo estuvo cerca porque olía la comida.
Al final, Kevyn pudo disfrutar de su caldo de pollo tal como lo tenía pensado. Aunque, sí hubo un descuento en el presupuesto.
Kevyn Bicolor sigue rompiendo las reglas con respecto a la comida
Desde la primera vez que se convirtió en Peón, lo más difícil para Kevyn Contreras Bicolor ha sido mantener la dieta que le corresponde como y en diversas ocasiones ha roto las reglas.
Incluso, aceptó una tentación que le ofreció Adal Ramones. A cambio de descontar 10 mil pesos del presupuesto, el comediante tendría acceso a una exclusiva cena con lo que él deseara.
Esta semana, que volvió a ser Peón, el Capataz, Kunno, le dijo que podía comer para que no se sintiera débil y estuviera a la altura de las labores. El comediante no lo dudó y tomó eso como un permiso para poder alimentarse y romper las reglas.






