Una mujer sufrió muchos maltratos por parte de su esposo y no podía dejarlo porque no tenía ningún lugar al que pudiera irse. Su propio hermano le negó la ayuda porque él pensó que le querían quitar la quisa que su padre le dejó al morir, y se indignó cuando sus hermanas lo confrontaron.
Una mujer se "juntó" con su nuevo esposo después de haber tenido una mala relación con su primer esposo. Ella tuvo a una hija y este nuevo hombre la aceptó en su casa. Lo que ella no sabía es que se convertiría en una víctima de la violencia y los maltratos de su nueva pareja porque "era su obligación como su mujer" soportar todo eso y más.
Su esposo estaba muy molesto por todo lo que decía su esposa, ya que para él, no tenía nada que reclamarle. Este hombre tomó una postura muy orgullosa, diciendo incluso que la recibió con una hija que ni siquiera es de él y que por eso debía cumplir con su papel; concinarle y hacer todo lo que él necesitara mientras trabajaba.
El hermano de esta mujer también tomó una postura orgullosa y egoísta. Aclaró que sabía el tipo de hombre que era su cuñado, pero que no iba a recibir a su hermana en su casa porque le quería quitar la herencia que le dejó su padre y que ella incluso lo llegó a culpar por la muerte de su propia madre. Es por eso que su hermana no se pudo alejar de su esposo violento.
La cuñada de esta mujer también estaba muy molesta. Afirmó que la esposa de su hermano era una mujer floja y mantenida. Hasta le echó la culpa de la muerte de su madre por los corajes que le hacía pasar a ver cómo desobedía a su hermano. Ella tampoco aceptó que su cuñada era una víctima de violencia y que si tanto le incomodaba vivir con su hermano, que se fuera.
La sorpresa para todos fue que llegó la hermana de la mujer maltratada. Ella estaba sumamente molesta con su hermano por todo lo que tuvo que escuchar. Lo confrontó y dijo toda la verdad de lo que había pasado en su familia. Ella estuvo dispuesta a todo para ayudar a su hermana.