Masha sale de su casa con la intención de jugar un poco con sus amigos. Sin embargo, busca hasta debajo de las piedras y no ve a nadie por ningún lado. Por alguna extraña razón todos han desaparecido, pero es hasta que se topa con Oso que le pregunta en dónde están todos y se encuentra con que sus amigos están disfrutando de un tranquilo día de playa. Rosy se relaja sobre el agua y las Ranitas juegan. Desafortunadamente, Oso del Himalaya está listo para arruinarles la diversión a todos, pues tienen que seguir las reglas que impuso y que, además, son bastante estrictas.