Masha aparece en su puerta y le dice que también quiere leer. El Oso decide entretener a la niña con la caja de un mago. Masha comienza a probar todos los trucos mágicos sobre el Oso y él se da cuenta de que no fue una buena idea. Para tener algo de tiempo de lectura, el Oso decide esconderse en la caja del mago, pero Masha inventa un truco todavía más interesante con la situación.