La muerte del actor James Van Der Beek a los 48 años ha conmocionado al mundo, revelando una dura lección de salud. El protagonista de Dawson’s Creek gozaba de un físico envidiable, pero desestimó los síntomas cáncer creyendo que su dolor de estómago y cambios de rutinas al ir al baño eran causados por su consumo de café, retrasando un diagnóstico que pudo ser vital.
Según la Sociedad Americana del Cáncer, la tasa de supervivencia es del 91% si se detecta en etapa temprana.