El reciente enfrentamiento entre la Selección Argentina y Jordania, aunque anecdótico en términos de clasificación, dejó un dato estadístico que los más supersticiosos han celebrado con alivio. Con el tanto convertido por el jordano Mousa Al-Tamari a los 10 minutos del segundo tiempo para el 2-1 parcial, la Albiceleste ha evitado una curiosa "maldición" que ha perseguido a los campeones mundiales durante casi cien años.
¿El arco en cero es una sentencia deportiva? Si bien cada competencia es distinta, los amantes de las estadísticas creen que finalizar la fase de grupos sin goles en contra es prácticamente una condena. La historia de los Mundiales indica que ningún seleccionado ha logrado consagrarse campeón habiendo mantenido su arco invicto durante toda la fase de grupos.

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Hasta el duelo frente a Jordania, Argentina se perfilaba hacia esa estadística, ya que en su debut ante Argelia el tanto rival fue anulado y no había recibido goles en sus presentaciones previas. Con el gol recibido, Argentina se despojó de esa presión estadística que, según la tradición histórica, parece ser un presagio negativo para los aspirantes al título.
Otros fantasmas que acechan al Mundial
Más allá del arco en cero, el torneo está rodeado de otras supersticiones que mantienen en alerta a los principales candidatos. El primer puesto del Ranking FIFA es un problema que parece inevitable. ¿El motivo? Argentina llegó a esta Copa Mundial de la FIFA 2026 liderando el escalafón mundial, una ubicación que también carga con su propia carga mítica: nunca un campeón del mundo logró llegar al torneo siendo el líder de dicho ranking.
El Balón de oro es otro contratiempo que complica a los que aspiran a dar la vuelta olímpica. Francia es el equipo que debe mantener la cautela ante este registro, ya que nunca antes el poseedor del Balón de Oro ha logrado coronarse campeón del mundo en la misma edición. En esta ocasión, la mirada está puesta sobre Ousmane Dembélé, quien ostenta el galardón.
