Esta semana, Mike Tyson levantó la voz que encendió las alarmas en el mundo del boxeo al expresar su sentir de que el deporte de su vida estaba “muriendo” en Estados Unidos.
El excampeón no sólo lo dijo como una opinión aislada, sino que presentó una iniciativa, llamada Mike Tyson Invitational, con la idea de poner el foco donde, según él, empezaba todo: la base amateur.
Tyson anunció el torneo, programado del 12 al 14 de marzo en Las Vegas, como su respuesta a un deporte que, dijo, está debilitado en su “base competitiva” y en su “relevancia cultural”.
The most important fight of my life isn’t in the ring.
— Mike Tyson (@MikeTyson) February 6, 2026
I’m not fighting for a belt. I’m fighting for our health.
Processed foods are killing us. We have been lied to and we need to eat real food again. pic.twitter.com/vnxHoCqHTJ
La promesa del evento es la de reunir a los mejores boxeadores aficionados del país durante tres días y darles una plataforma para ser vistos por una audiencia mucho mejor, de modo que puedan exponer sus habilidades al más alto nivel, algo que ya no ocurre con la frecuencia necesaria.
“No tenemos suficientes clubes de boxeo”, explicó Tyson como uno de los problemas que consideraba que estaba afectando a la disciplina.
¿El boxeo realmente está perdiendo audiencia como alega Mike Tyson?
El pensamiento de Mike Tyson es que el boxeo dejó de ser ese tema que dominaba la conversación popular y que ahora estaba quedando bajo la sombra de las artes marciales mixtas.
En su visión, el problema no es que no existan grandes peleas, sino que esas peleas aparecían muy esporádicamente, pues explicó que había menos clubes, menos competencia y, por consecuencia, menos figuras capaces de sostener el interés del público.
Incluso, subrayó, para explicar su premisa, que el cinturón de campeón mundial de los pesos pesados “pasó de ser uno de los títulos más prestigiosos del deporte a algo casi anónimo”.
Ahora bien, los argumentos de Mike Tyson no presentaron cifras concretas, sino más bien fueron razones que se apoyan en síntomas que él mismo diagnosticó.
Aun así, el boxeo todavía sigue convocando miles de personas a las peleas estelares, unas que, ciertamente, están quedando cada vez más aisladas por el tiempo de espera entre una y otra.
¿El boxeo puede “morir”?
Si se mantiene dependiendo de “megaeventos” aislados, la caída de rating de forma paulatina sí es un escenario viable para el boxeo, considerando que el público necesita continuidad, como sí sucede en otras disciplinas, fomentando rivalidades, progresión de prospectos y competencia frecuente.
Eso es exactamente lo que Mike Tyson está intentando atacar con su torneo, uno que tiene como base central reconstruir un camino donde los amateurs compitan contra lo mejor y más adelante alimenten el boxeo profesional.
Ahora bien, está claro que la apuesta no es inmediata, más bien busca ir forjando desde las bases un renacer del boxeo, según lo que él mismo planteó. Describió que sumar más clubes, más torneos y más fogueo requería tiempo y un ecosistema, no sólo un evento.
