Lo que prometía ser una celebración histórica de Lionel Messi en India terminó convertido en un episodio incómodo para el fútbol global. La detención del organizador principal de la gira, Satadru Dutta, marcó el punto más crítico de una jornada caótica en el estadio Salt Lake de Kolkata, donde miles de aficionados expresaron su frustración con disturbios, destrozos e invasión del campo.
El astro argentino tenía programada una aparición de 45 minutos, pero solo permaneció 20 minutos en el recinto, una decisión que, según testigos, estuvo motivada por preocupaciones de seguridad. Las entradas al evento, con precios que superaban el ingreso semanal promedio de muchos asistentes, elevaron aún más la tensión cuando quedó claro que la experiencia no cumpliría lo prometido.
Disturbios, enojo y una detención que sacudió al fútbol
Tras la salida anticipada de Lionel Messi, el ambiente se desbordó. Aficionados lanzaron asientos y objetos al campo, mientras otros trepaban las vallas del estadio, obligando a la intervención de la Policía local. Horas después, las autoridades confirmaron la detención del organizador, a quien responsabilizan por la mala gestión del evento.
“Estamos tomando medidas para que esta negligencia no quede impune”, declaró el jefe policial de Bengala Occidental, confirmando además que el organizador se comprometió por escrito a reembolsar las entradas. Para muchos seguidores, sin embargo, el daño ya estaba hecho. Algunos viajaron más de 1,500 kilómetros con la ilusión de ver al campeón del mundo y apenas lograron verlo a la distancia.
El incidente reavivó viejos fantasmas en el estadio Salt Lake, escenario que ya había registrado disturbios graves en el pasado y que vuelve a quedar bajo la lupa internacional.
Messi, el impacto global y una gira bajo investigación
Lionel Messi se encontraba en India como parte de una gira que incluía eventos benéficos, clínicas juveniles, conciertos y torneos deportivos en varias ciudades del país. Tras el caos, la ministra principal Mamata Banerjee ofreció disculpas públicas al futbolista y ordenó una investigación formal para esclarecer responsabilidades.
El episodio contrasta con la enorme devoción que existe por el fútbol en regiones como Bengala Occidental, Kerala y Goa, donde Messi y antes Diego Maradona fueron tratados como auténticos ídolos culturales. No es casualidad que horas antes del evento se develara, de forma virtual, una estatua gigante del capitán argentino.
Para Messi, acostumbrado a multitudes y homenajes, la noche en Kolkata dejó una lección amarga: incluso el mayor ícono del fútbol necesita algo básico para brillar fuera de la cancha —organización y seguridad—. Para los aficionados, quedó el recuerdo de una ilusión rota y la esperanza de que el fútbol vuelva a unir, no a desatar el caos.
