La decisión de Lamine Yamal de jugar para la selección española, tomada en agosto de 2023, sigue siendo un tema de debate. Recientemente, Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, volvió a pronunciarse sobre el tema con un tono retador, expresando su deseo de enfrentar a España en una hipotética final del Mundial para comprobar si el jugador del Barcelona tomó el camino correcto, “Ahora espero que nos encontremos con España en la final de la Copa del Mundo para ver si realmente tomó la decisión correcta o no”, dijo.
A pesar de las críticas que surgieron en Marruecos tras conocerse la noticia, Lekjaa ha aclarado que respeta la elección del joven futbolista. El dirigente relató que, en su momento, su federación intentó persuadir a Yamal y a su familia presentándoles su proyecto deportivo, tanto en Europa como en África, pero que el jugador ya tenía clara su postura de representar a España. Lekjaa restó dramatismo a la situación, recordando la cercanía geográfica entre ambos países y deseándole éxito a Yamal.

La estrategia de Marruecos para atraer talento
El dirigente destacó que Marruecos ha logrado atraer a talentos nacidos en Europa gracias a la profesionalización de sus infraestructuras, su competitividad en torneos continentales y el fuerte sentido de identidad nacional. Un ejemplo destacado de este éxito es Brahim Díaz, quien, a diferencia de Yamal, sí optó por vestir la camiseta marroquí y se ha convertido en una pieza clave del equipo.
Finalmente, Lekjaa enfatizó que la política de la federación respecto a los futbolistas con doble nacionalidad no es improvisada ni coercitiva. Para el organismo, cualquier jugador con ascendencia marroquí es considerado plenamente nacional, con los mismos derechos y pertenencia que aquellos que residen en el país, entendiendo que su lugar de residencia es simplemente una circunstancia derivada de sus carreras o historias familiares.
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