La Finalissima 2026 no se jugará. Lo que prometía ser uno de los partidos más atractivos del año futbolístico internacional quedó en nada tras la incapacidad de la UEFA y la CONMEBOL de ponerse de acuerdo en fecha y sede. En medio de la frustración generalizada de los fanáticos, ha surgido la propuesta de que México y Portugal disputen su propia versión del duelo entre campeones de confederación.
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La historia comenzó con mucha ilusión. España, campeona de la Eurocopa 2024, y Argentina, monarca de la Copa América 2024, debían medirse el 27 de marzo en Catar en el partido conocido como la Finalissima, el duelo oficial entre los campeones de Europa y América del Sur. Sin embargo, la inestabilidad política en Medio Oriente obligó a buscar una sede alternativa.
La UEFA propuso mover el partido a Italia, manteniendo la fecha del 27 de marzo. Argentina aceptó la idea, pero pidió trasladar el encuentro al 31 de ese mismo mes, apenas cuatro días después. La respuesta de la UEFA fue un no rotundo, y con eso, el sueño de ver a Lionel Messi contra la Roja española se evaporó por completo. La CONMEBOL confirmó oficialmente que, al no encontrar una solución que satisficiera a ambas partes, el partido quedaba cancelado sin fecha de reemplazo.
El golpe fue duro para el fútbol global. No todos los días se tiene la oportunidad de ver al mejor jugador del mundo en activo midiendo fuerzas con el actual campeón de Europa. La decepción fue inmediata, y en ese vacío, los fanáticos comenzaron a moverse.
México vs Portugal: la versión alternativa de la Finalissima que tiene lógica propia
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Aquí entra la propuesta que ha generado conversación. Si la Finalissima es, en esencia, el choque entre el campeón de una confederación europea y el de una americana, entonces México y Portugal reúnen exactamente esas credenciales en este momento.
El Tri se coronó campeón de la Copa Oro 2025 el pasado 6 de julio en el NRG Stadium de Houston, Texas, al vencer 2-1 a Estados Unidos en la final. Fue el décimo título de México en la historia del torneo organizado por la CONCACAF, con goles de Raúl Jiménez y Edson Álvarez que dieron vuelta al marcador tras ir abajo en el primer tiempo. Con ese resultado, el equipo del 'Vasco' Javier Aguirre no solo levantó el trofeo, sino que se consolidó como el máximo ganador histórico del certamen de la confederación norteamericana, centroamericana y caribeña.
Del otro lado del Atlántico, Portugal escribió su propia historia de gloria. En junio de 2025, la Seleção se consagró campeona de la UEFA Nations League por segunda vez en su historia, derrotando a España en la final en una tanda de penaltis después de empatar 2-2 en el tiempo reglamentario. Cristiano Ronaldo y Nuno Mendes fueron las figuras del partido, con el capitán portugués anotando el segundo gol del empate en lo que fue una remontada épica. Diogo Costa fue el héroe desde los once pasos al desviar el disparo de Morata, y Rubén Neves cerró la clasificación con el quinto penal convertido.
Entonces el argumento de los fanáticos es este: si la Finalissima existe para enfrentar al campeón de la UEFA con el de la CONCACAF —como ocurrió en las ediciones anteriores entre Italia y Argentina en 2022— México y Portugal cumplen ese criterio hoy mismo. No es un partido inventado. Es un choque entre dos campeones vigentes de sus respectivas confederaciones, con toda la legitimidad que eso implica.
La Nations League, si bien no es la Eurocopa, es un título oficial de la UEFA que ya ha servido como credencial para participar en encuentros de este tipo en conversaciones previas. Y la Copa Oro es el torneo de campeones de la CONCACAF por definición. Los títulos existen. Los méritos están sobre la mesa.
Más allá de los títulos, el choque tendría un atractivo enorme desde lo futbolístico y lo emocional. Ver a Cristiano Ronaldo —quien sigue activo internacionalmente con Portugal— enfrentarse a la generación de Edson Álvarez, Raúl Jiménez y una Selección Mexicana que llega con hambre y momentum previo al Mundial 2026 sería un espectáculo de primer nivel. Para la afición mexicana en particular, sería una oportunidad de medirse ante una de las potencias europeas con un argumento de peso: México no pide el partido como favor, lo merece como campeón de su continente.
Si eres de los que lamentan no ver la Finalissima original, esta es la versión que vale la pena exigir. No porque sea un consuelo, sino porque tiene toda la justificación deportiva para existir. Únete a la conversación, comparte la propuesta y ponle presión a las federaciones. En el fútbol, las mejores historias a veces nacen de las cancelaciones.
