Chivas tuvo una época muy oscura a principios de los 2010, cambios en la dirección deportiva y en el banquillo, caso contrario a lo que hoy vive con Gabriel Milito. Aunado a ello, un futbolista que pintaba para grande y que fue nombrado como el “mago”, tuvo varias lesiones durante su etapa con el equipo, lo que ocasionó que se ganara el mote de jugador de “cristal”.
Omar Arellano estuvo alrededor de 6 años en el conjunto rojiblanco y estaba llamado a ser la nueva estrella del club, debido a su gran potencia y capacidad goleadora. Sin embargo, de a poco se le terminó el crédito con la afición debido a sus constantes lesiones, como ahora la sufre Víctor Dávila en la rodilla.

Arellano se formó en las fuerzas básicas de Pachuca, pero fue comprado por Chivas a muy temprana edad; pero el puesto de estrella que era para él se lo arrebató Javier Hernández, quien aprovechó las lesiones de su compañero para ganarse la titularidad y convertir goles a diestra y siniestra, que a la postre lo llevarían a uno de los grandes de Europa.
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La verdad de Omar Arellano y sus constantes lesiones
“Pina” estuvo en Chivas de 2007 a principios de 2013, cuando se marchó a Monterrey. En este lapso de tiempo tuvo varias lesiones: entre ellas fractura del quinto metatarsiano del pie izquierdo, musculares severas y complicaciones en la rodilla, pero ello se debió a un problema de malformación.
“Solo en mi pierna izquierda, en mis isquiotibiales eran recurrentes mis lesiones; era donde se cargaba más la fatiga, es por eso que yo me lesionaba. Me hago una prueba y me dicen: ‘tienes 80% contra 20%, cuando debe estar entre 60% y 40%, por eso te lesionas’”, compartió el canterano de los Tuzos en El Podcast de Chema Garrido.
Arellano compartió que comenzó a trabajar los isquiotibiales cuando llegó a Monterrey y fue entonces que dejó de lesionarse constantemente, pero ya era demasiado tarde, ya que se había ido definitivamente de Chivas, club que significaba mucho para él, pues su abuelo y padre marcaron historia en el Rebaño.
