El futbol es impredecible, inclusive en los grandes eventos. En el MetLife Stadium de Nueva York todos los flashes apuntaban a las figuras de Brasil, pero finalmente se dirigieron hacia Ayyoub Bouaddi. El joven de Marruecos, con apenas 18 años, se convirtió en el arquitecto de una actuación destacada que sorprendió a todos, inclusive a Carlo Ancelotti.
La historia de Bouaddi es tan fascinante como su juego. Nacido el 2 de octubre de 2007 en Senlis, Francia, el volante se formó en el fútbol galo y fue una pieza clave en las categorías juveniles de mencionado país. Sin embargo, hace solo un mes, el destino del jugador dio un giro inesperado: decidió cambiar su lealtad internacional para representar a Marruecos, país de sus raíces familiares. La apuesta de la federación marroquí resultó maestra y el debut competitivo del profesional no pudo ser más significativo.
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Estadísticas de élite para una joya adolescente
Lejos de intimidarse ante el peso de la camiseta brasileña, Bouaddi mostró una madurez impropia para su edad. Su capacidad para sostener el mediocampo no fue solo voluntad, sino una exhibición de precisión técnica. Al menos eso es lo que reflejan las estadísticas: firmó una efectividad del 91% de pase (60 correctos sobre 66 intentados); respondió con éxito en tres de los cinco intentos de regate; protagonizó 4 entradas y ejecutó 6 acciones defensivas, además de recuperar 6 balones. ¿Cómo le fue en los duelos terrestres? Triunfó en 9 de los 13 intentos.
El futbolista del Lille, quien es considerado como una de las grandes promesas del Viejo Continente en la actualidad, tuvo la capacidad de dar equilibrio en una zona de la cancha compleja.

El nuevo heredero del futbol marroquí
En el territorio africano, la decisión de Bouaddi de abandonar el proceso francés fue celebrada como un triunfo estratégico. Esto se debe a que las expectativas están muy elevadas, inclusive lo señalan como el heredero natural de la generación dorada que puso al futbol de ese continente en el mapa global.
