Realizar actividad física de manera regular es una de las recomendaciones más conocidas para cuidar la salud. Sin embargo, una nueva investigación plantea que acumular movimiento durante el día podría no ser suficiente cuando el objetivo es proteger el cerebro. El contexto en el que se produce ese esfuerzo también tendría un papel importante.
Natan Feter, investigador de la Universidad del Sur de California (USC), encabezó un análisis que reunió información de más de 4.2 millones de personas. Los resultados mostraron diferencias entre quienes se ejercitaban voluntariamente y aquellos cuya principal fuente de actividad física era un trabajo demandante.
Natan Feter explica por qué no todo movimiento protege igual al cerebro
“Los hallazgos desafían la idea sostenida durante mucho tiempo de que ‘todo movimiento cuenta’ para la salud cerebral”, explicó Feter. La conclusión surgió de una revisión de 74 estudios realizados en 30 países y publicada en The Lancet Public Health.

Los participantes tenían entre 45 y 93 años y fueron seguidos durante un periodo medio de 10 años. Quienes registraron mayores niveles de ejercicio durante su tiempo libre presentaron un riesgo 24% menor de desarrollar demencia, en comparación con las personas menos activas de cada investigación.
El ejercicio recreativo contempló actividades como caminar, correr, nadar, montar bicicleta o practicar algún deporte. El beneficio observado aumentó a medida que crecía la actividad, aunque posteriormente alcanzó una meseta.
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El trabajo físico no reemplazaría al ejercicio voluntario
Uno de los resultados que más sorprendió a los investigadores estuvo relacionado con la actividad laboral. Los empleos físicamente exigentes se asociaron con un riesgo 20% mayor de demencia, pese al movimiento y al gasto energético que pueden representar.
Esto no significa que cargar objetos, permanecer de pie o caminar durante la jornada laboral provoque demencia. El estudio fue observacional y no permite establecer una relación directa de causa y efecto. La explicación podría encontrarse en las condiciones que acompañan a ciertos empleos.

Las tareas repetitivas, el esfuerzo prolongado, la falta de recuperación y la imposibilidad de elegir el ritmo generan una respuesta distinta a la de una sesión voluntaria. También pueden intervenir el estrés, el ruido, la contaminación y una menor autonomía dentro del espacio de trabajo.
¿Cuánto ejercicio se necesita para cuidar la salud cerebral?
La investigación no estableció una cantidad exacta capaz de prevenir la demencia. Como referencia, la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio vigoroso. A esto se deben sumar dos sesiones semanales de fortalecimiento muscular.
En México, el tema adquiere especial importancia. El Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico 2025 del INEGI indicó que solamente el 44.5% de los adultos consultados en 32 ciudades realizó ejercicio o practicó algún deporte durante su tiempo libre.
