Derek Redmond
28 marzo, 2020
Tania Ventimilla
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Derek Redmond, el claro ejemplo del espíritu olímpico

Protagonista en una de las imágenes más enternecedoras en Juegos Olímpicos, Derek Redmond vivirá en la memoria de miles.

 
Derek Redmond será recordado no por sus resultados en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 sino por su espíritu que lo ha hecho trascender en el tiempo. Redmond había clasificado a la semifinales de los 400 metros planos con el mejor tiempo en su ronda y su objetivo era colgarse una medalla en la final, a la cual llegaría como favorito.

A los pocos segundos de que arrancó la semifinal el corredor se llevó la mano a la pierna y se dejó caer sobre la pista. Se había lesionado y no podía seguir adelante. Redmond se puso de pie con todo y la lesion, sabiendo que ya no podría competir más, hizo a un lado la camilla y comienza a cojear para llegar a la meta.

Por atrás de él alguien llega corriendo y sin importar la seguridad lo agarraron de la mano y cintura era su padre que saltó al tartán para ayudarlo a alcanzar la meta. Redmond llegó en el último lugar, logró terminar la prueba de mano de su padre y fue el final de su carrera.

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Eso rebasa límites de lo que te pueda dar un resultado olímpico, es lo que representa el estar ahí y nunca nunca claudicar. Hoy Redmond Es recordado 28 años después, por esa hazaña que lo hace único y un ejemplo para el mundo.

La inspiradora carrera de Derek Redmond

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