A un año de haber entrado en funciones la nueva integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la rendición de su primer informe de actividades dejó un saldo crítico. Ministros en retiro y analistas advierten sobre un evidente deterioro institucional, destacando un rezago del 60% en la resolución de asuntos pendientes y constantes descuidos técnicos durante las sesiones del Pleno.
El primer año de gestión también ha quedado marcado por un profundo divisionismo interno, encabezado por las confrontaciones directas de la ministra Lenia Batres Guadarrama contra sus pares, en medio de sus aspiraciones por presidir el alto tribunal. A las disputas se suman escándalos por gastos excesivos, como la compra de camionetas de lujo, una costosa ceremonia de toma de protesta y la exigencia de un mayor presupuesto para 2027.