El pasado 11 de agosto de 2026, a las 8:30 a. m. hora local de Marte, un nuevo amanecer sobre el cráter Gale marcó el inicio de una intensa jornada científica para el róver Curiosity de la NASA.
Desde 2014, este poderoso vehículo explorador asciende sin descanso por las laderas del monte Sharp, atravesando una impresionante zona al noroeste conformada por una capa de formaciones rocosas conocidas como yardangs que se extienden por 16 kilómetros.
Lanzado en 2011 como la pieza central y más avanzada de la misión Mars Science Laboratory, el Curiosity persigue el objetivo de descubrir si el planeta rojo ofreció alguna vez las condiciones ambientales necesarias para sostener formas de vida microbiana.
Tras hallar evidencias químicas y minerales de antiguos entornos habitables, el róver mandó imágenes que fueron registradas el pasado 6 de octubre por la agencia espacial, desentrañando así los enigmas de este lugar geológico marciano, y sobre cómo se esculpieron estos inmensos acantilados.
NASA muestra cómo es un amanecer en Marte mediante su vehículo explorador róver Curiosity
Gracias a las fotografías captadas por esta misión, la NASA documenta con precisión la manera en que la luz solar interactúa con la atmósfera marciana. A diferencia de nuestro mundo, el resplandor del ocaso extraterrestre perdura hasta dos horas antes de la salida del Sol o después de su puesta.
📍Gale Crater, Aug. 11, 2026, 8:30 a.m. local Mars time. The Curiosity rover captures the Sun rising on crags known as yardangs, a scene that scientists have long been waiting to see up close. 1/2 https://t.co/NJQH9yNEYR
— NASA Mars (@NASAMars) October 6, 2026
Esta prolongada iluminación sucede porque los finos y abundantes granos de polvo suspendidos a gran altitud dispersan la luz directamente hacia el lado nocturno del planeta. En la Tierra, solo presenciamos un efecto similar esporádicamente, cuando poderosas erupciones volcánicas inyectan diminutas partículas de ceniza en lo alto de nuestra atmósfera.
¿Por qué tiene ese color Marte?
Aunque el óxido de hierro tiñe permanentemente la superficie de rojo, motivo por el que los romanos lo bautizaron en honor a su dios de la guerra, el horizonte marciano regala un contraste hipnótico. Desde que el módulo Viking 1 capturó la primera puesta de Sol extraterrestre en 1976, sabemos que los atardeceres allí resplandecen en tonos azules.
Mark Lemmon, investigador de la Universidad Texas A&M, detalla que este polvo fino posee el tamaño perfecto para que la luz azul penetre la atmósfera de forma muy eficiente.
“Cuando la luz azul se dispersa por el polvo, permanece más cerca de la dirección del Sol que la luz de otros colores. El resto del cielo es de color amarillo a naranja, ya que la luz amarilla y roja se dispersa por todo el cielo en vez de ser absorbida o de quedarse cerca del Sol”. menciona Lemmon.
Los científicos esperan que estas postales no solo resuelvan cómo se formaron los acantilados marcianos, sino que de a detalle una ventana real a este paisaje que contemplarán los futuros pioneros espaciales al terminar su jornada.
Con información de la NASA
