Arranca de manera oficial el proceso rumbo a las elecciones del 2027 y el país entra de lleno a una de las contiendas intermedias más complejas y tensas de la historia reciente. El botín en juego es gigantesco: no solo se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados, sino 17 gubernaturas, congresos locales y miles de alcaldías a lo largo del territorio nacional. Sin embargo, mientras las cúpulas partidistas se apresuran a repartir candidaturas, la gran incógnita es si el INE estará a la altura de la tormenta política que se avecina o si terminará sucumbiendo ante las presiones internas y externas.
Los débiles filtros de Morena rumbo a 2027: El riesgo de repetir el caso Rocha Moya
El organismo electoral enfrenta una prueba de supervivencia marcada por cuatro desafíos críticos. Por un lado, la falta de filtros reales para evitar que perfiles salpicados por corrupción y nexos con el narcotráfico lleguen a la boleta, sumado a la abierta injerencia del crimen organizado que ha decidido contiendas a punta de balazos. Por el otro, el INE atraviesa por una severa crisis de legitimidad debido a la captura institucional por parte de consejeros afines a Morena y una inminente asfixia presupuestal en el Congreso que recortará recursos clave para la instalación de casillas y capacitación ciudadana, debilitando la contienda desde su origen.