El aumento de la temperatura es uno de los desafíos que enfrenta la Ciudad de México (CDMX) ante los cambios en el clima. Las proyecciones hacia finales de siglo advierten sobre un posible incremento significativo de calor, un escenario que genera dudas de cómo podrían cambiar las temperaturas en la capital durante las próximas décadas.
¿Cuántos grados podría aumentar la temperatura en la CDMX?
Desde 1990, la temperatura en la Ciudad de México ha aumentado alrededor de 0.34 grados Celsius por década, una tendencia que, de mantenerse y combinarse con los escenarios más desfavorables del cambio climático, podría llevar a aumentos superiores a seis grados de temperatura a finales de siglo, de acuerdo con Erick Velasco Saldaa, investigador del Molina Center for Energy and the Environment.
"Esto significa entre 3.4 y 3.5 grados por siglo. Y con las proyecciones desfavorables basadas en el cambio climático, el escenario más pesimista indica que en 100 años la temperatura podría aumentar más de seis grados”, explicó Erick Velasco Saldaa, investigador del Molina Center for Energy and the Environment.
El investigador explicó que las temperaturas pueden oscilar entre los 9 o 10 grados y los 25 o 26 grados Celsius en promedio.
La Ciudad de México se está calentando. Desde 1990, su temperatura registra un incremento sostenido de aproximadamente 0.34 grados Celsius por década. ¿Qué factores influyen en este aumento y qué podría ocurrir hacia finales de siglo? > https://t.co/M0G2PZGkzj https://t.co/pLzij7EjAZ
— UNAM (@UNAM_MX) October 3, 2026
A pesar de este escenario, el especialista considera que todavía existe margen para actuar antes de alcanzar condiciones comparables con las de otros países como Japón, India o Tokio.
¿Qué puede pasar en la CDMX por el aumento de las temperaturas?
El aumento de la temperatura no quiere decir que haya más días calurosos; también se pueden modificar diferentes procesos ambientales dentro de las ciudades.
Las islas de calor, la reducción de la evapotranspiración, cambios en los patrones de lluvia y un posible aumento de aguaceros e inundaciones.
La calidad del aire también puede verse afectada, ya que una atmósfera más caliente puede favorecer una química atmosférica más activa y puede influir en la presencia de diferentes gases y compuestos de fuentes naturales y urbanas.
Además del aumento de electricidad por el uso de sistemas de aire acondicionado, lo que puede incrementar las emisiones de dióxido de carbono.
¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo de calor?
El investigador destacó la importancia de ampliar las coberturas verdes, plantar árboles y recuperar ecosistemas urbanos que ayuden a contrarrestar el predominio del pavimento y otras superficies que acumulan calor.
Además de la la creación de refugios climáticos, espacios públicos o privados destinados principalmente a personas vulnerables durante episodios de calor, con condiciones térmicas adecuadas y lugares para descansar.
