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El destino de las miles de veladoras que llevan los peregrinos al atrio de la Basílica de la Virgen de Guadalupe y la razón por la que permanecen sólo minutos

Se cumplen 50 años de la Nueva Basílica de Guadalupe, lugar donde las personas mantienen su fe y la incógnita sobre dónde quedan las velas de los peregrinos.

Veladoras Basílica de Guadalupe
|Imagen creada con IA

Cada año, miles de peregrinos llegan a la Basílica de Guadalupe para visitar a la Virgen y agradecerle por algún favor recibido, pedir por sus familias o hacer alguna petición.

Entre las distintas muestras de fe que realizan en su estancia, una de las más comunes es encender y dejar una veladora como parte de su visita.

Pero una incógnita que aún la gente tiene es, ¿qué pasa con todas esas veladoras una vez que los peregrinos se retiran?

¿Por qué quitan las veladoras de los visitantes en la Basílica de Guadalupe?

Las velas que los visitantes dejan en la Basílica de Guadalupe son retiradas por trabajadores del recinto y colocadas en contenedores para aprovechar la cera que queda.

En la propia Basílica existen señalamientos que explican a los peregrinos cuál será el destino de este material: “La cera sobrante de tu veladora se usará para los cirios del altar”.

De esta manera, la cera que queda después de que las veladoras son utilizadas puede ser recuperada y posteriormente utilizada para la elaboración de nuevas veladoras o cirios.

¿Por qué los peregrinos dejan las veladoras?

Para muchos de los visitantes, dejar una veladora frente a la Virgen de Guadalupe forma parte de la tradición y de su manera de expresar su fe.

La creencia de algunos peregrinos es que, al encenderla y dejarla en la Basílica, su oración permanece ahí y es escuchada por la Virgen. Por ello, las veladoras se convierten en un elemento habitual entre las ofrendas y muestras de agradecimiento para los que acuden al recinto.

¿Qué hacen con las veladoras en la Basílica?

Después de cumplir con esta tradición, los trabajadores se encargan de retirar las velas y separar los materiales que pueden ser aprovechados.

¿Y qué pasa con los vasos de vidrio?

Además de la cera, las veladoras también dejan recipientes de vidrio que pueden tener otro destino.

Una vez retirados, estos vasos pueden ser vendidos a comerciantes de los alrededores de la Basílica, de modo que también pueden tener un segundo uso y no necesariamente terminan como residuos.

De esta forma, tanto la cera como los recipientes que quedan después de las veladoras pueden ser aprovechados.