Mientras la vida cotidiana transcurre entre el tráfico, las noticias locales y las preocupaciones de todos los días, a 430 años luz de la Tierra está ocurriendo un evento monumental que desafía nuestra imaginación: el nacimiento en directo (en términos cósmicos), de un mundo gigantesco, se trata de un protoplaneta cuatro veces más grande que Júpiter.
Un equipo de investigación del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderado por el científico Aníbal Sierra, logró confirmar lo que hoy marca un hito para la ciencia nacional y mundial: la presencia de un protoplaneta en plena formación que posee cuatro veces la masa de Júpiter.
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— UNAM (@UNAM_MX) September 9, 2026
Para dimensionarlo sin necesidad de fórmulas complejas, imagina que Júpiter (el planeta más colosal de nuestro propio sistema solar) tiene un hermano mayor que apenas está tomando forma en este preciso instante. Este "bebé cósmico" no fue detectado mediante una fotografía directa, sino rastreando las huellas invisibles que deja a su paso.
Ondas de choque, perturbaciones y las alteraciones violentas que su enorme gravedad provoca al girar dentro de un gigantesco disco de gas y polvo estelar. Es algo muy similar a cuando un barco avanza sigiloso en la oscuridad del mar, delatándose únicamente por las olas gigantescas que empuja a su alrededor
Los discos de gas y polvo donde se gestan estos gigantes son los mismos caldos de cultivo estelar que, hace miles de millones de años, dieron origen a nuestro propio vecindario galáctico.
