Millones de ciudadanos en Estados Unidos votarán para renovar su Congreso y también, elegirán nuevos gobernadores en los estados. ¿Por qué a México debería importarle el resultado, aunque Donald Trump no esté en las boletas de las elecciones intermedias del 3 de noviembre?
La opinión de Lucy Bravo
“Donald Trump no está en la boleta, pero tampoco hay una oposición que despierte confianza mayoritaria y eso hace especialmente interesante esta elección.
Estamos en Washington D.C. para cubrir unas intermedias que enfrentan a un presidente desgastado con un partido demócrata que busca capitalizar el descontento, mientras sigue discutiendo quién lo representa y hacia dónde quiere ir.
Y los números nos ayudan a entender esta realidad.
Encuestas recientes sitúan la aprobación de Trump en 32%, pero también encontraron que apenas 43% tiene una opinión favorable de los demócratas.
Son mediciones distintas, pero muestran el problema, que el descontento con el gobierno en turno no se convierte automáticamente en entusiasmo por la oposición.
Los demócratas siguen sin consolidar un liderazgo capaz de unirlos. Michigan es un ejemplo perfecto.
Abdul El-Sayed, una de sus candidaturas más competitivas al Senado desafió a la dirigencia tradicional y su triunfo en las primarias dejó divisiones que llegaron hasta el cierre de campaña.
Y del lado republicano también hay señales reveladoras. Texas, Kansas, Alaska y Ohio, estados que Trump ganó cómodamente y donde ahora su partido enfrenta carreras disputadas.
El presidente ha tenido que salir a respaldar candidatos y movilizar a los suyos porque el costo de vida y los combustibles encarecidos por la guerra en Irán también están haciendo campaña.
Aquí se juega el control por el Congreso y el margen que tendrá Trump durante los próximos dos años.
Para México importa cuánto puede cambiar en comercio, migración y seguridad, y habrá que leer muy bien el resultado.
Cuánto respaldo recibe quien gana y cuánto castigo recibe quien pierde”.