Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas. La Habana, antes conocida por su vida nocturna, hoy sufre apagones de más de 20 horas, mientras que en algunas provincias el corte eléctrico se extiende por días.
Hasta el 65% del territorio cubano ha quedado sin energía, generando efectos colaterales como escasez de agua, pérdida de alimentos y calor extremo. La crisis tiene raíces estructurales: la red eléctrica lleva décadas sin inversión y la mitad de las plantas termoeléctricas están fuera de servicio, situación agravada por la falta de combustible y las malas decisiones del gobierno de Miguel Díaz-Canel.