El ébola en el Congo separa hoy a decenas de familias en el hospital de Kitatumba, en Butembo. Las normas médicas prohíben a los padres acercarse a sus hijos en aislamiento. Detrás de una ventana de cristal, familiares como Kambale Syavela Volonté miran frustrados cómo un extraño carga, acuna y consuela a los niños.
Sobrevivientes inmunes cuidan a niños que sus padres tienen prohibido tocar
Quien entra al cuarto es Jerkis Mahamba, un joven de 29 años que superó la enfermedad en septiembre tras 18 días internado en ese centro. Su recuperación le dio inmunidad contra la cepa Bundibugyo. Aunque usa equipo protector y desinfecta su ropa para no sacar el virus, abraza a los menores y juega con ellos hasta que duermen. Él sufrió vómitos, falta de apetito y problemas para tomar medicinas, así que les da esperanza al hablarles.
Mahamba, ahora convertido en cuidador, atiende a una paciente en su habitación en el Centro de Tratamiento del Ébola del Hospital de Referencia de Kitatumba. Mientras las agencias de ayuda intensifican los esfuerzos para contener el brote, en el barrio y centro médico de Kitatumba (Butembo, República Democrática del Congo) surge una luz de esperanza ante tanta incertidumbre.

Rumores de complot extranjero desatan ataques con machetes
Médicos Sin Fronteras contrató a Mahamba y a otros sobrevivientes para limpiar salas, cuidar pacientes y visitar pueblos remotos. El doctor Toussaint Selemani, director del hospital, explica que sus testimonios frenan el estigma y animan a quienes tienen síntomas a buscar atención inmediata.
Afuera, los rumores sobre un complot extranjero o de que el personal sanitario propaga el virus desataron violencia: el mes pasado, jóvenes con machetes atacaron a dos trabajadores comunitarios, mataron a uno e hirieron al otro.
Datos duros del brote de ébola en África
Para finales de octubre de 2026, el Instituto Nacional de Salud Pública registró 10,351 contagios confirmados y 5,026 muertes en el brote de ébola de más rápido crecimiento según la Organización Mundial de la Salud. Su letalidad del 48.6% mata a casi la mitad. El virus afecta a ocho de las 26 provincias, destacando Ituri y Kivu del Norte, y llegó a Uganda, Kenia y Nigeria.
