La división y los pleitos entre Morena y sus aliados crecen peligrosamente. Lo que antes era unidad, hoy son frentes abiertos en todo el país.
Este domingo, la fractura se hizo evidente en Oaxaca durante la consulta de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara, quien ganó la elección de 2022 cobijado por la alianza Morena-PT-Verde. Bajo la premisa de que “nadie puede estar por encima del pueblo”, el mandatario se sometió al escrutinio, pero ese “pueblo bueno y sabio” le metió un susto: el 38% de quienes acudieron a votar eligieron que se le revocara el mandato por pérdida de confianza.
Tras los resultados, el conflicto estalló. El propio líder del Partido del Trabajo (PT) llamó “corrupto” al morenista y anunció una guerra legal:
“Con documentos en mano, el Partido del Trabajo encabezará el registro y la cruzada para desmontar el fraude electoral de Salomón Jara . Señalaremos las casillas donde se embarazó las urnas”, advirtieron sus aliados.
Susto para Salomón Jara: 38% vota por revocarle el mandato y PT exige su renuncia
“Fuego amigo” en Baja California
En el norte, la guerra interna es igual de intensa. Además de la investigación de la FGR contra Carlos Torres (exesposo de la gobernadora), han salido a la luz filtraciones que golpean al gobierno de Marina del Pilar Ávila. Todo apunta a Jesús Alejandro Ruiz Uribe, exdelegado federal del Bienestar, quien lleva años construyendo una candidatura anticipada rumbo a 2027.
Ruiz Uribe, relevado por adelantarse a los tiempos, declaró en una entrevista: “Yo les estoy diciendo que voy a ser candidato a la Nación”, y lanzó ataques directos asegurando que la vida de la gobernadora “sería mejor sin su expareja”.
Golpes en la CDMX y rebelión legislativa
La tensión llega hasta la capital y el Congreso, pues en la CDMX, Morena está contra Morena literalmente a golpes. Hace unos días, entre empujones, el diputado Gerardo González García regresó a ocupar su curul tras las elecciones de 2024, enfrentándose a su suplente Víctor Hugo Lobo, quien se negaba a dejar el cargo.
La Reforma Electoral también ha sido un problema, pues a nivel federal, el Verde y el PT han pintado su raya: no apoyarán la disminución de plurinominales ni la reducción de financiamiento, pues saben que sin esto, los partidos pequeños desaparecerían.
Lo ocurrido es una postal clara: Morena no solo se pelea contra la oposición, hoy pelea contra sí mismo.