Mientras en gran parte del mundo el regreso a clases representa emoción, nuevos útiles y reencuentros con amigos, en Líbano el próximo 15 de septiembre llega cargado de incertidumbre, miedo y una realidad devastadora por la ofensiva israelí que ha dejado 250 menores muertos, 50 escuelas destruidas, 200 dañadas y miles de niños desplazados.