El gobierno de Irán declaró este viernes que responderá de manera "demoledora y devastadora" ante las nuevas amenazas de Estados Unidos, luego de que la administración en Washington anunciara la imposición de las sanciones financieras más estrictas en la historia contra Teherán, con el objetivo explícito de debilitar la estructura del régimen iraní.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el mayor general Ali Abdollahi, afirmó que las tropas de su país se encuentran en alerta máxima en los frentes terrestre, marítimo, aéreo y cibernético. Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo que la nación salvaguardará su soberanía, aunque reiteró la postura de poner fin al conflicto armado en la región.
Continúa la presión económica
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, adelantó que el próximo lunes detallará las medidas de "máxima presión económica", las cuales se sumarán al bloqueo naval reimplantado en julio sobre los puertos iraníes. La estrategia busca cortar los flujos comerciales y de suministros de la nación asiática.
A pesar del anuncio de las sanciones, los precios internacionales del petróleo no mostraron un alza tan grave como en otro momentos de la guerra. Scott Bessent señaló que el aumento del cerco financiero es para evitar una escalada militar mayor.
El tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz se ha reducido drásticamente en comparación con los niveles anteriores a la guerra, afectando el paso del comercio energético mundial y generando volatilidad en los mercados globales de hidrocarburos.
Estados Unidos exhortó a China, el principal comprador del petróleo iraní, a sumarse a las restricciones comerciales. En respuesta, la embajada china en Washington declaró que las sanciones unilaterales no contribuyen a la resolución de la crisis y abogó por vías diplomáticas.
Siguen detenidas las negociaciones
Las declaraciones de ambos gobiernos suceden después del colapso de dos acuerdos de cese al fuego que se alcanzaron en meses pasados, los cuales buscaban restablecer la navegación en el mar Arábigo y el golfo Pérsico.
A pesar de que las sanciones buscan restringir los recursos financieros del gobierno de Teherán, la prolongación del conflicto militar y las medidas de asfixia económica continúan deteriorando las condiciones de vida de la población civil en Irán, caracterizadas por altos índices de inflación y desabastecimiento de insumos básicos.
