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Jesús Ramírez y la maquinaria del poder: propaganda, bots y control narrativo

Preguntas a modo, etiquetas contra la prensa y sospechas de manipulación marcan la polémica sobre las conferencias matutinas.

Por un lado se tejía una operación para blindar al poder; por el otro, se levantaba una cortina diaria de distracción. En el centro de esa estrategia aparece el nombre de Jesús Ramírez Cuevas, exvocero presidencial y uno de los arquitectos de la narrativa del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Las conferencias matutinas terminaron convertidas, para sus detractores, en un sofisticado aparato de propaganda. Bajo el reflector del Salón Tesorería, el Presidente aparecía como director de una orquesta cuidadosamente afinada: preguntas cómodas, interlocutores afines y una narrativa repetida hasta el cansancio. La crítica sostiene que no era espontaneidad, sino coreografía.

Tensiones, vetos y confrontación con la prensa crítica

En 2019, el propio mandatario admitió que podía haber participantes que “no son profesionales”, frase que abrió la puerta a cuestionamientos sobre la naturaleza de quienes intervenían regularmente en las mañaneras. El señalamiento no era menor: se hablaba de blogueros, youtubers y personajes alineados con la llamada Cuarta Transformación que ocupaban espacios privilegiados frente al micrófono presidencial.

El escritor Luis Estrada, autor de El Imperio de los otros datos, documentó cómo ciertos perfiles repetían presencia y cómo algunos terminaron incorporándose a estructuras gubernamentales. Para críticos del régimen, aquello confirmaba que no se trataba de pluralidad informativa, sino de control narrativo.

La periodista independiente Reyna Haydeé Ramírez también ha relatado encuentros y tensiones con el entonces vocero. Sus testimonios apuntan a un ambiente donde la crítica incomodaba y donde el acceso podía cerrarse si la pregunta cruzaba líneas no escritas. Incluso promovió recursos legales tras ataques en redes sociales que, afirma, se intensificaron luego de confrontaciones públicas.

Ataques coordinados y periodistas bajo fuego en redes

A la par de la puesta en escena matutina, investigaciones periodísticas han señalado la presunta operación de granjas de bots para posicionar tendencias y desacreditar voces críticas. En 2019, tras una accidentada conferencia relacionada con el caso de Ovidio Guzmán López, circularon etiquetas como “prensa sicaria” y “prensa prostituida”, amplificando una narrativa de confrontación contra medios tradicionales.

Ramírez ha negado reiteradamente cualquier manipulación. Sin embargo, la percepción de una maquinaria digital activa y coordinada persiste entre sectores de la prensa y la oposición. El resultado fue una polarización profunda: periodistas señalados desde el púlpito presidencial y seguidores replicando ataques en redes.

Hoy, lejos del cargo, Jesús Ramírez insiste en que las mañaneras fueron un ejercicio democrático sin precedentes. Sus críticos, en cambio, sostienen que se trató del mayor experimento de propaganda gubernamental en la historia reciente del país.

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