La tecnología espacial está abriendo nuevas rutas para entender la actividad sísmica del planeta. Un grupo de geofísicos de la Universidad de California en Riverside diseñó un algoritmo que utiliza el GPS para ubicar los sectores exactos donde las placas tectónicas están atoradas y los terremotos son más propensos a suceder; ya se han hecho pruebas en México.
Así funciona esta innovación y qué aportará para la prevención de desastres.
Cómo funciona el algoritmo GPS para rastrear fallas sísmicas
El equipo liderado por Gareth Funning y Axel Periollat utiliza receptores GPS instalados en la superficie para medir los movimientos del terreno.
Aunque esos desplazamientos son imperceptibles para nosotros, las placas tectónicas van acumulando tensión durante años antes de liberarla.
El algoritmo procesa estos datos e identifica las zonas atoradas, conocidas como asperezas, que son las áreas donde la falla guarda la energía antes de romperse.
La prueba superada durante un sismo en Rusia
Los científicos pusieron a prueba su modelo en la península de Kamchatka, en el este de Rusia, una región famosa por sus zonas de subducción.
El sistema identificó un sector donde la presión se estaba acumulando en silencio.
Tiempo después ocurrió un fuerte terremoto exactamente en el punto que había marcado el algoritmo, confirmando que la lectura de la tensión en la falla era precisa.
Pruebas de la tecnología GPS en las costas de México
Tras los avances obtenidos, los geofísicos comenzaron a aplicar esta metodología en otras zonas de alto riesgo sísmico del mundo, incluyendo las costas de México, Japón, Nueva Zelanda y el pacífico de Estados Unidos.
En nuestro territorio, las zonas donde una placa se mete debajo de otra son responsables de los sismos más intensos, por lo que medir esa deformación ayuda a ubicar los puntos con mayor presión acumulada.
Los retos del monitoreo en el fondo del océano
Una de las mayores dificultades que enfrenta el proyecto es que muchas de las fallas más peligrosas se encuentran debajo del mar, donde las señales GPS terrestres no tienen alcance.
Para resolver esto, científicos de países como Japón comenzaron a instalar instrumentos acústicos en el lecho marino.
El uso de nuevos satélites también permitirá recopilar información en regiones que hoy no cuentan con estaciones de monitoreo.
Por qué esta herramienta no predice la fecha de un sismo
Los autores del estudio aclararon que este algoritmo no puede adivinar el día ni la hora en que temblará, ya que la ciencia no cuenta con esa capacidad. Lo que sí logra es acotar el mapa y señalar los tramos específicos de la falla que ya están listos para liberar energía.
Esta información resulta clave para que los gobiernos enfoquen sus planes de protección civil y mejoren la construcción de obras en los puntos de mayor peligro.