Preparar una taza de té caliente, es algo tan cotidiano que parece inofensivo y relajante, pero la ciencia ha comenzado a poner la lupa sobre un invitado invisible que acompaña a la infusión: los microplásticos.
Una investigación reciente echa por PubMed analizó el comportamiento de ocho tipos diferentes de bolsitas de té para determinar qué ocurre con sus materiales al entrar en contacto con el agua caliente y el tiempo de exposición.
¿Qué contienen las bolsitas de té?
El análisis detalló que las bolsitas fabricadas con polímeros sintéticos (como nylon o polipropileno) o con celulosa natural desprenden partículas diminutas con un diámetro promedio de unos 600 nanómetros.
Pero, ¿en qué momento entonces es que comienza lo complicado con los microplásticos? Los resultados demostraron que la concentración de estos fragmentos aumenta de manera proporcional conforme se eleva la temperatura del agua y se prolonga el tiempo de infusión. Mientras que las partículas de celulosa demostraron ser biodegradables ante la acción de enzimas, los residuos plásticos sintéticos se mostraron altamente estables en el entorno.

El impacto en el organismo (según los expertos) de consumir te en bolsitas
Pese a la alarma social que suele rodar al consumo de plásticos, los investigadores profundizaron en la interacción biológica de estas micropartículas. Al medir la carga superficial y la movilidad electroforética, el estudio determinó que los fragmentos poseen una carga negativa.
Esta característica química explicaría por qué, incluso en las concentraciones máximas observadas —que alcanzaron los 14 mil millones de partículas por litro en polímeros sintéticos—, las pruebas de laboratorio sobre líneas celulares epiteliales no registraron efectos citotóxicos directos.
Entonces, ¿tomar té de bolsita hace daño o no? Esto dice la ciencia
El hallazgo aporta luz sobre un fenómeno cotidiano, diferenciando la presencia física de contaminantes en los alimentos y su interacción real a nivel microscópico, mientras la comunidad científica continúa evaluando las consecuencias a largo plazo de la ingesta constante de microplásticos en la salud humana.
El estudio no descarta ni evalúa los posibles efectos acumulativos a largo plazo en la salud humana derivados de la ingesta constante de microplásticos a lo largo de los años, un área que continúa bajo investigación en la comunidad científica.
