Los huracanes son fenómenos naturales que pueden influir en el océano y la atmósfera, pero ¿qué relación tienen con el calentamiento global? Conocer cómo interactúan con el entorno permite entender mejor su papel en el clima y qué dice la ciencia sobre sus posibles efectos en la temperatura del planeta.
¿Los huracanes pueden ayudar al calentamiento global?
La frecuencia de los huracanes podría no aumentar a nivel mundial pese al calentamiento global. Así lo explicó Rosario Romero Centeno, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, quien señaló que la variabilidad de estos fenómenos de un año a otro dificultaba atribuir sus cambios a un factor específico.
Además, indicó que diferentes estudios basados en modelos de pronósticos apuntan a que la frecuencia global de los huracanes podría mantenerse sin cambios o disminuir ligeramente.
Sin embargo, el incremento de temperatura de los océanos y la capacidad de la atmósfera para contener humedad hacen probable que la intensidad de los huracanes sí aumente o que durante su evolución experimenten una intensificación más rápida, es decir, que pasen de una categoría menor a una categoría mayor en poco tiempo.
Aunque los científicos conocen cómo factores climáticos como la humedad, la época del año y la temperatura de la superficie del mar influyen en la frecuencia e intensidad de los huracanes, también llamados ciclones tropicales, todavía hay menos investigaciones sobre cómo estos fenómenos de alta energía afectan a la atmósfera y al océano.
¿“El Niño” podría intensificar la temporada de huracanes?
"El Niño" provoca un calentamiento anómalo en el océano Pacífico, lo que actúa como un "combustible" masivo o energía calórica que alimenta a los sistemas tropicales, facilitando que alcancen categorías altas de manera acelerada.
Cuando se desplazan los huracanes sobre las capas de agua con temperaturas elevadas, encuentran el combustible idóneo para intensificarse de manera acelerada en cuestión de horas, disparando no sólo la fuerza de sus vientos sostenidos, que en este caso alcanzaron los 260 km/h, sino también su capacidad de generar humedad y lluvias torrenciales en el litoral mexicano.
Este suministro constante de energía cálida aportado por "El Niño" explica por qué los pronósticos meteorológicos actuales enfrentan retos de rápida evolución en las tormentas.
