En las calles de la alcaldía Xochimilco en la Ciudad de México (CDMX), existe un pequeño taller donde el tiempo parece detenerse y el arte florece entre papel, hilo de algodón y manos expertas. Esta familia lleva más de 40 años elaborando de forma completamente artesanal el icónico papel picado mexicano, ese que adorna altares, calles y celebraciones a lo largo y ancho del país.
"Alrededor de hace 40 años lo inició mi papá, mis papás aprendieron desde niños, porque aquí en Xochimilco se celebran las mayordomías y se adornaba de por sí con papel, pero recortado a tijera".
Elaboración de papel picado en Xochimilco
Con herramientas llamadas gurbias, cada una con distintos tamaños para diferentes cortes y un martillo bien dirigido, estos artesanos dan vida a diseños únicos en papel de colores. El proceso es completamente manual: desde el picado hasta el pegado con engrudo sobre hilos de algodón.
"Todo lo que hacemos es artesanal, es manual. Llega a ser un poquito cansado, pero te acostumbras. Es más, la precisión de poder pegarle al martillo, nada más así que con darle un solo golpe bien", mencionan los integrantes de la familia.
Y no solo trabajan para el Día de Muertos. Este taller crea diseños para bodas, bautizos, cumpleaños, primeras comuniones e incluso despedidas de solteros. Sin embargo, el mayor reto no viene del trabajo duro, sino de la competencia desleal.
"Lo chino es un poquito como lo hacen barato, eso es lo que de repente nos pega a los artesanos, porque por mucho que quieras abaratar el producto no se puede", dicen los integrantes de la familia.
A pesar de las impresoras láser, las máquinas industriales y los productos de importación, estos artesanos no se rinden. Su trabajo es un testimonio vivo de la identidad cultural mexicana, y en el Día de Muertos, su arte está más vivo que nunca.
