Hartos de los robos, las extorsiones y la violencia letal, los transportistas han tomado las carreteras de México con una exigencia urgente: trabajar sin miedo. Más allá del impacto inmediato de los bloqueos, la protesta abre una pregunta crítica: ¿qué pasa si deciden apagar los motores por completo? En 2018, Brasil lo comprobó por el precio del diésel y, en apenas una semana, enfrentó desabasto de gasolina, supermercados vacíos y hospitales sin insumos.
La opinión de Andreina Andrade
“Los transportistas de México están hartos de la inseguridad.
Por eso bloquean carreteras en medio país.
¿Qué piden?
Pues no morir en la carretera, que dejen de robarlos, que dejen de extorsionarlos.
Ahora la pregunta que nadie se está haciendo.
¿Qué pasa si de verdad dejan de manejar?
Brasil ya lo vivió.
En 2018, los camioneros brasileños se
hartaron del precio del diésel y se fueron a par.
Bloquearon cientos de carreteras en todo el país.
Día 2, las gasolineras empiezan a quedarse vacías.
Día 4, En los súpers ya no hay frutas ni verduras, ni siquiera carne fresca.
Día 5, los hospitales avisan que se están quedando sin insumos.
Los aeropuertos sin combustible, la basura sin recoger.
Día 6, São Paulo y Río de Janeiro, las ciudades más
grandes del país, se declaran en emergencia hasta la
tuvo que patrullar menos porque no había gasolina
para las patrullas y el Gobierno, que al principio decía
que no iba a ceder, mandó al ejército abrir carreteras y al final, pues terminó cediendo.
Bajó el precio del diésel.
En una semana, un país de más de 200 millones de
personas quedó de rodillas y volver a la normalidad tardó semanas.
¿Y por qué te cuento todo esto?
Porque casi todo lo que comes, lo que compras. Lo que tomas llega a tu casa.
Llega a tu mesa en un camión y sin camiones.
No hay súper, no hay farmacia, no hay gasolina allá el pleito era por el precio de la gasolina del diésel.
Aquí es algo más básico que los dejen trabajar sin miedo. Y eso no se arregla con un bloqueo menos.
Se arregla con carreteras seguras.
Brasil aprendió en 7 días lo que vale un camionero y ojalá aquí en México no tengamos que aprenderlo igual”