Una adolescente de 13 años de edad fue localizada con vida en el municipio de Apatzingán, tras ser víctima de un engaño telefónico bajo la modalidad de secuestro virtual, así lo informó la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE).
De acuerdo con los datos recabados por la institución, los hechos ocurrieron cuando la menor se encontraba sola en su domicilio. Durante ese lapso, comenzó a recibir llamadas intimidatorias en las que presuntos integrantes de la delincuencia la coaccionaron psicológicamente para aislarla, ordenándole que cortara la comunicación con sus familiares y siguiera instrucciones específicas, una táctica habitual empleada por los extorsionadores para simular un cautiverio real ante los parientes.
Padres de la adolescente recibían llamadas donde les pedían dinero para "liberarla"
En paralelo, los familiares de la adolescente comenzaron a recibir llamadas en las que se les exigía el depósito de una fuerte suma de dinero a cambio de una supuesta liberación, lo que motivó la presentación inmediata de la denuncia ante la Fiscalía Regional.
Tras activarse los protocolos de búsqueda e investigación especializada, personal de la FGE logró ubicar el paradero de la menor, confirmando que se trataba de un secuestro virtual y evitando así que se concretara el pago de la extorsión. La adolescente fue puesta bajo resguardo y valorada de forma integral para garantizar su integridad física y emocional.
Ante este tipo de delitos, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para mantener la calma, evitar realizar depósitos o transferencias bancarias y reportar de manera inmediata cualquier llamada de extorsión a los números de emergencia o ante la fiscalía correspondiente.
¿Qué es secuestro virtual y cómo funciona?
El secuestro virtual es una modalidad de extorsión telefónica en la que los delincuentes no privan físicamente de la libertad a la víctima, sino que generan un estado de pánico mediante la coacción psicológica.
Aprovechando momentos de vulnerabilidad o distracción, los agresores contactan a un integrante de la familia (frecuentemente menores de edad o adultos mayores) y, bajo amenazas directas de hacerles daño o fingiendo ser miembros de un grupo criminal, los obligan a aislarse en lugares públicos o hoteles, salir de sus domicilios e incomunicarse por completo apagando el teléfono o cambiando de línea.
Una vez que la víctima se encuentra incomunicada, los delincuentes contactan a sus familiares para hacerles creer que la persona ha sido "levantada" o secuestrada de verdad. Mediante violencia verbal, ruidos de fondo simulados y una presión de tiempo constante, exigen depósitos o transferencias de dinero inmediatas a cambio de una supuesta liberación a salvo.
