Frente a la realización del Segundo Simulacro Nacional 2026, la prevención y la planeación familiar cobran un papel fundamental para garantizar que ningún sector de la población quede desprotegido durante un sismo en México.
Actuar de manera correcta ante un terremoto requiere contemplar las necesidades específicas de los sectores más vulnerables de la sociedad, integrando protocolos diseñados para salvaguardar la integridad de las personas adultas mayores y de aquellos ciudadanos que viven con alguna discapacidad motriz, visual o auditiva. La preparación anticipada reduce los riesgos y elimina improvisaciones que pueden poner en peligro la vida en momentos críticos.
Las recomendaciones de protección civil dividen la atención en tres etapas clave que permiten una respuesta coordinada y segura dentro de los hogares, centros de trabajo y espacios públicos.
En la fase previa al movimiento telúrico, es indispensable elaborar una ficha personal de identificación que incluya datos médicos y números telefónicos de emergencia, además de procurar que la persona lleve consigo un silbato para facilitar su localización.
Asimismo, se debe adecuar el entorno doméstico revisando rutas de accesibilidad y contemplando el uso de una mochila de emergencia adaptada a los requerimientos particulares de cada integrante de la familia.
Acciones esenciales antes, durante y después de un sismo
Durante la ocurrencia de un temblor, las medidas de repliegue deben ajustarse a la condición de movilidad de cada individuo. Si la persona se encuentra en una silla de ruedas, se aconseja ubicarla bajo una viga estructural o al lado de una columna, frenar las ruedas y cubrir firmemente la cabeza y el cuello con ambas manos.
En caso de estar en cama con dificultades de desplazamiento, la protección debe realizarse utilizando cobijas y almohadas para amortiguar la caída de objetos. Jamás se deben utilizar los elevadores ni correr de manera desordenada por las escaleras.
Una vez concluido el movimiento telúrico y en la etapa posterior, la prioridad es mantener la calma y verificar si la persona ha sufrido alguna lesión. Si llegara a quedar atrapada bajo escombros, se debe conservar la tranquilidad, pedir auxilio utilizando el silbato previamente asignado o emitir llamados audibles, y comunicarse con los servicios de emergencia a través del número 911 o mediante mensajes de texto si las condiciones lo permiten.
La práctica constante de simulacros inclusivos fomenta una cultura cívica sólida y fortalece la capacidad de respuesta comunitaria ante cualquier eventualidad.
