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Venezuela llora la muerte de un centenar de niños beisbolistas en los terremotos: Se trata de Los Criollitos

El devastador terremoto en Venezuela golpeó al béisbol infantil. Al menos 100 niños de la escuela “Los Criollitos” perdieron la vida bajo los escombros de La Guaira.

Los Criollitos de Venezuela perdieron la vida en los terremotos
|Instagram/Criollitoslg

En Venezuela, el béisbol no es simplemente un deporte; es el motor de los sueños de miles de familias y el aire que se respira en cada esquina. Para un niño venezolano, sostener un bate podría ser la esperanza de un futuro mejor. Sin embargo, los devastadores sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron al país el pasado 24 de junio apagaron de golpe las vidas de las promesas más jóvenes de La Guaira.

La organización infantil Los Criollitos de La Guaira, una de las canteras más importantes y queridas del país, está de luto tras confirmarse el fallecimiento de al menos 100 de sus pequeños integrantes, una cifra que lamentablemente podría seguir aumentando.

Murieron pequeñitos de apenas 4 y 5 años

Jhorny Sojo, presidente de la organización en La Guaira, compartió con un dolor profundo el estado de la situación. Lo más desgarrador es que la gran mayoría de las bajas pertenecen a la categoría conocida como Semilleros, compuesta por niños de entre cuatro y cinco años de edad que apenas comenzaban a dar sus primeros pasos en el deporte.

"Es una tragedia y un dolor descomunal", expresó Sojo en declaraciones a medios internacionales, explicando que el caos en las comunicaciones y el colapso de la infraestructura han dificultado tener un censo definitivo de las personas fallecidas.

Mientras decenas de pequeños permanecen hospitalizados en Caracas, las listas de desaparecidos mantienen en vilo a toda la región costera. El estadio de Playa Grande, donde antes se celebraban los cuadrangulares, se ha transformado hoy en un campamento improvisado para refugiados y damnificados.

Se desplomó el hotel donde se hospedaban

La fuerza de la tierra no distinguió edades ni sueños sin cumplir. En el momento en que se desató el doble terremoto, los equipos de la Liga Mayor, Samanes de Aragua y Delfines de La Guaira, disputaban un encuentro que tuvo que ser suspendido de inmediato por el pánico en el terreno de juego.

La verdadera pesadilla comenzó cuando terminaba el sismo. Al intentar regresar al Hotel Eduard’s, donde se hospedaban las delegaciones, los jugadores descubrieron que el edificio principal se había derrumbado por completo. "Solo podíamos pensar en los familiares. El hotel se había caído y era allí donde estaban todos", relató entre lágrimas Álvaro Espinoza, exjugador de Grandes Ligas y actual coach de Samanes de Aragua.

Una cicatriz imborrable para el deporte

La Guaira se ha convertido en la zona cero de una tragedia y quedará marcada en la historia de Venezuela, donde ya son casi 1500 fallecidos, más de 3,200 heridos y se habla de 50,000 desaparecidos. En el lugar, brigadas internacionales, incluyendo a los rescatistas mexicanos Topos, trabajan día y noche removiendo toneladas de concreto.

El béisbol menor de Venezuela ha quedado marcado por una herida de la que tardará años en sanar. Perdió a sus diamantes en bruto, a los niños que reían en las bases y a los mentores que moldeaban el futuro del deporte nacional. A partir de ahora, cada vez que una pelota vuele en un estadio venezolano, se recordará inevitablemente a los pequeños peloteros que se quedaron sin su turno al bate.

Hace tan sólo unas semanas, los pequeños celebraban la inauguración de un nuevo semillero en Mérida.
Desgraciadamente, este centenar de pequeñitos se suma a la estadística, que en estos momentos, es de 1943 fallecidos, y son 10 mil 571 heridos víctimas de los terremotos, como confirmó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

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