Las pocas esperanzas de aliviar la crisis energética global se desmoronaron este sábado. El gobierno de Irán ordenó cerrar por completo el Estrecho de Ormuz al tránsito comercial, una decisión que llega inmediatamente después de que se cancelara la primera mesa de diálogo técnico entre Irán y Estados Unidos. Con esto, la ruta marítima más importante para el petróleo del mundo vuelve a quedar bajo un bloqueo absoluto.
El nerviosismo en los mercados ya se sentía desde ayer. Según datos de la firma Kpler, el flujo de barcos cisterna en el canal cayó el viernes en cuanto se supo que las pláticas de paz se venían abajo. Aunque el jueves hubo un amago de reactivación con el cruce de 25 buques, la cifra se queda cortísima frente a los 100 o 120 petroleros que cruzaban diariamente esta zona entre Irán y Omán antes de que estallara el conflicto.
Iran says it is closing the vital Strait of Hormuz after what it described as Israeli ceasefire violations in Lebanon and a failure by the US to implement a tentative agreement to end the war. Follow live updates. https://t.co/GGFMq9qoSy pic.twitter.com/diWlzSs7uw
— CNN (@CNN) June 20, 2026
Está lleno de minas y hay 20,000 marineros atrapados
La realidad dentro del Golfo Pérsico es crítica y el panorama no va a cambiar rápido, incluso si los gobiernos logran un acuerdo en el papel. Reabrir el paso tomará meses debido a las condiciones del terreno y la logística:
- Peligro en el agua: El Consejo Marítimo Internacional y Báltico (BIMCO) confirmó que el centro del Estrecho de Ormuz está minado y es intransitable. Los barcos solo pueden moverse por rutas costeras muy estrechas pegadas a Omán e Irán, lo que genera un embotellamiento peligroso y riesgo de choques.
- Flota varada: En este momento hay casi 500 embarcaciones atrapadas en la zona. De ellas, 220 son tanques petroleros: unos 120 cargados hasta el tope que no pueden salir y otros 100 vacíos que ni siquiera han podido cargar.
- Crisis a bordo: Alrededor de 20,000 marineros de todo el mundo llevan meses atrapados en estos barcos frente a las costas de Muscat, lidiando con la incertidumbre, el desgaste psicológico y la falta de provisiones.
Las aseguradoras ya no cubren los barcos que lo atraviesen
El problema para las navieras ya no es solo político, sino financiero y técnico. Las grandes firmas de seguros, como Lloyd's de Londres, retiraron la cobertura por riesgo de guerra desde los primeros días de las hostilidades y no tienen intenciones de reactivarla. Sin un seguro que los respalde, los dueños de los barcos simplemente no van a arriesgar sus flotas.
Además, poner a marchar un barco que lleva más de tres meses parado en el mar no es tan fácil como encender un auto. Las tripulaciones reportan que muchas naves necesitan mantenimiento urgente, combustible, víveres e incluso limpiar los cascos por la acumulación de fauna marina tras semanas de encallamiento.
A esto se suma que la producción de crudo en los pozos del Golfo Pérsico se apagó casi por completo cuando se cortaron las rutas. Volver a arrancar los complejos de refinación será un proceso lento y, sobre todo, va a requerir que las empresas tengan la certeza real de que las armas no van a volver a sonar a los pocos días.
— U.S. Central Command (@CENTCOM) June 20, 2026
