Si quieres acelerar el crecimiento de cabello pues hay algunos trucos naturales que puedes emplear en casa. Además, estos consejos te ayudarán al bienestar capilar por lo que evitarás tratamientos invasivos o costosos.
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Tienes que llevar a cabo una rutina disciplinada para que puedas ver los resultados en el menor tiempo. No hay soluciones inmediatas sino cuidados que te ayudarán a potenciar el crecimiento y la fortaleza del cabello.
¿Cuáles son los trucos para el crecimiento de tu cabello?
Uno de los trucos más fáciles es el de realizar masajes diarios en el cuero cabelludo. Los movimientos activan la circulación sanguínea por lo que ayuda a que los nutrientes lleguen a los folículos pilosos. Invertir solo unos minutos cada día en este hábito puede contribuir aun cabello más fuerte y largo.
Otro método es el de usar aceites vegetales ricos en vitaminas como el de coco, ricino o almendra. Se recomienda aplicarlos antes del lavado, mediante masajes suaves que nutran el cuero cabelludo como también la fibra capilar.
Algo fundamental es mantener una alimentación equilibrada que es esencial para se produzca la regeneración y el fortalecimiento capilar. Es esencial que consumas proteínas, hierro y vitaminas del grupo B favorece la salud del cabello desde el interior.
Si quieres un cabello saludable pues debes reducir el calor extremo y evitar peinados excesivamente tirantes se suma a la lista de consejos. No utilices planchas, secadores y otros aparatos.

Por último, es importante que mantengas una hidratación constante que consiste en tomar suficiente agua, pero también la utilización de mascarillas caseras con ingredientes como aloe vera o miel para retener la humedad y conservar la elasticidad del cabello.
Una dieta variada y rica en vitaminas y minerales resulta clave para fortalecer el cabello. Entre los alimentos más recomendados se encuentran:
- Zanahorias, brócoli, lechuga y camote, por su aporte de vitamina A.
- Aguacate, nueces, cacahuate, atún, lácteos y cereales integrales, fuentes de vitaminas del complejo B y biotina.
- Naranjas, mandarinas, fresas, espinacas y acelgas, ricas en vitamina C.
- Pescados grasos (atún, sardinas), hongos, yema de huevo y productos lácteos fortificados, para obtener vitamina D.
- Frutos secos, semillas de aguacate y aceite de oliva, que aportan vitamina E.
- Legumbres, carnes magras, mariscos, huevos y cereales integrales, por su contenido de hierro y zinc.
